"CRÍMEN"

Éusoj Nidlaj


AVISO DE AUSENCIA DE Éusoj Nidlaj
¡DEJAD QUE LOS DESGRACIADOS VENGAN A MÍ!
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El asesino, no teme al castigo ni a la muerte. Teme a que se aparezca una noche, una tarde, una mañana, la víctima en exacta réplica. Entonces, el pulso le temblará, la visión borrosa se tornará, su nivel cardíaco acelerará... Implica también si la aberración, cometerá con la estricta regularidad con la que actuó la primera vez. Sumado a esto: los múltiples desengaños abigarrados, que lo revuelven en un remolino; confusas, lo enganchan sobre sus acciones; qué tan bien obró, cuántos testigos dejó, si el lugar era lo demasiado apartado, si el clímax era especial en sus huesos endiablados. Por otro lado, la consciencia se deforma constantemente, su delirio es cínico, su olfato se agudiza, su prepotencia se eleva cual efervescencia; espuma de sangre llena de grumos y eructos inconsistentes. Finalmente, cae rendido... Su caparazón se habrá vuelto en su contra, apretando sus cuerdas vocales, haciéndolo alucinar con un oasis vacío que inquieta, espanta, excita, subleva, y hunde... ¿Paz?... la única transición voraz prematura que podría conciliar, es aquella en donde ni la moral ni la cobardía se cruzarían... Solo una penetrante necesidad en su psique, en sus yemas, en sus remordidos labios... ¿Cómo lo lograría? A través de un nuevo crimen.

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Comentarios4

  • Una voz

    Un asesino no le teme a la víctima, sino jamás la hubiera asesinado a sangre fría sin importarle. Rie porque cree tener poder sobre la vida y la muerte.

    Dios te bendiga.

    • Éusoj Nidlaj

      Mi estimado, de hecho me refiero más a la acción de no saber si volverá a cometer el crímen con la prolijidad con que la afectuó la primera vez. Un miedo absurdo, sí, porque él quiere disparar el revólver, lo hizo, lo hizo con una bala, que abundan, pero... él quiere el humo que desprendió de ésta, quiere ver ése hundimiento en bajada, no en subida... Y no refiriéndome como tal a un miedo hacia la víctima. Que locura... Agradezco su punto de vista. Saludos cordiales y un abrazo.

      • Una voz

        👌

        • Una voz

          Se llama anhedonia.

        • Tommy Duque

          Todo un enfermo aterrorizado por su propia enfermedad, si aplicada a su victima.

          • Éusoj Nidlaj

            Mi queridísimo hermano poeta, la verdad es que sí, se nota un temor inhumano, y un sobresalto endiosado. Pretende alcanzar un nivel prácticamente símil en toda sus víctimas, una jerarquía cuantiosa e igualitaria, cree hallar la paz, mas no se da cuenta que solo lo encuentra en un lapso de tres segundos: introducción, desangramiento, y rotación... El hecho lo nubla, esto arremete a un estado de paz incompresible. Saludos cordiales y un abrazo.

          • Elthan

            Hay una intuición que no es superficial, eso se nota desde el arranque. No planteas al asesino como un ente que huye del castigo externo, sino como alguien que teme la repetición encarnada de su propio acto.



            Estimado tiendes a sobrecargar. No como exceso ornamental, sino como un gesto de desconfianza frente al vacío que deja una sola palabra cuando se la obliga a sostenerlo todo.

            Nombras demasiado en lugar de elegir. Entonces insistes: “aberración, vejación”; “maneras, formas”; “desengaños mentales, desengaños abigarrados”. Pero esa acumulación no intensifica, disuelve. La idea, en vez de comprimirse, se dispersa en su propia repetición.

            Hay algo ahí que no es torpeza, es temor: el de dejar una imagen sola, sin muletas. Como si el lenguaje, despojado, pudiera fallarte.
            Ten en cuenta que elegir implica una ruptura interna: una negación deliberada de aquello que pugna por permanecer. No hay neutralidad en ese gesto; hay corte. Lo que persiste lo hace bajo una decisión que excluye todo lo demás, sin indulgencia de lo superfluo.
            No se trata de expandir el discurso, sino de llevarlo a un punto donde ya no pueda diluirse. Lo que permanece debe quedar expuesto, sustentándose por su propio peso.


            Saludos a ti.

            • Éusoj Nidlaj

              Mi querido poeta, agradezco de todo corazón su consejo crítico respetuoso. De la misma manera le respondo que, lo tomo en cuenta, me quedaré a eliminar la sobrecarga que menciona, que en algunos parámetros ya me dí cuenta. Supongo para mañana lo modificaré. Agradezco nuevamente la valoración, y no piense que me siento apremiado en consistir una mejora rápida por su comentario, es simplemente que me cayó joya su atención para con mis letras. Saludos cordiales y un abrazo.

            • Jesús Ángel.

              Un asesino no teme al castigo, sino a su propia conciencia. Consumido por paranoia y culpa, solo ve una salida: cometer otro crimen.
              Cometer otro crimen no le va a llevar a ningún lado, va a estar, como se dice por aquí, más jodido y hundido en su propio fango.
              Es un tema delicado,
              ¿por qué llegó a asesinar?
              ¿fue en defensa propia?
              ¿Alguien mató a un hijo suyo?
              o fue por odio, desprecio un desamor, por ser un psicópata, etc.
              Hay te lo dejo, para tu análisis y reflexión, y a seguir profundizando sobre diferentes temas,
              recuerda que también existen motivos positivos para ✏️.
              Cuídate.



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