Leonardo Favio.

Agustina Ailin Mardones.

 

“Hurgando en tu mirada yo supe que había cielo”
Dijo Leonardo Favio alguna vez.


Y yo, sin embargo,
no necesité mirarte a los ojos para ver el cielo que eras:
Tristemente,
me equivoqué.


Y no lo sabía.
¡Es cierto!
Pero ahora lo sé.


La próxima vez tendré que mirar bien,
porque nunca hubo cielo en tus ojos,
esos dos cuervos negros
incrustados en mi sien.


En mí,
cien…


Cien veces tuya, como una triste rehén,
condenada para siempre a ese falso Edén,
que cada tanto se libera
pero siempre muere por  volver. 


“Hurgando en tu mirada yo supe que había cielo”
Dijo Leonardo Favio alguna vez…


Y yo, sin embargo,
sigo sin ver.

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Comentarios4

  • Agustina Ailin Mardones.

    "Leonardo Favio" es un poema perteneciente a mi libro "In nomine amoris" ubicado en la primera parte, capítulo lll.
    Hoy decidí compartirlo por este medio. Ojalá que les guste. Saludos.

  • Salvador Santoyo Sánchez

    El cielo, es ficticio, más no las acciones del hombre.
    es mejor la acción que el cielo.
    Sólo así se encuentra el amor.

    Saludos

  • Alek Hine

    La belleza es la belleza.

  • Daniel Omar Cignacco

    Hay en tu poema una intensidad emocional muy bien dirigida, con un uso efectivo del contraste entre lo lírico (la cita inicial, la idea del “cielo”) y lo oscuro que lo desmiente después. Ese giro de desilusión está logrado porque no se explica: se siente como un descubrimiento que se rompe en tiempo real.

    También destaca el trabajo con imágenes potentes y un poco obsesivas —los “cuervos negros”, la “rehén”, el “falso Edén”— que refuerzan la idea de fijación afectiva, casi como un pensamiento que no logra soltarse. El cierre circular con la cita inicial le da unidad y deja una resonancia melancólica muy bien sostenida.



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