En la penumbra de un rincón olvidado,
el poeta susurra a la luna,
sus versos flotan entre sombras,
como mariposas drenadas de luz.
El amor es un río que serpentea,
y él, su navegante,
se sumerge en cada corriente,
en cada suspiro que lleva su nombre.
Ama la tristeza de los días grises,
la dulzura de una mirada,
y se aferra a los ecos
de promesas que nunca se hicieron.
Su pluma dibuja un paisaje,
donde el ardor se enreda en el viento,
donde los corazones laten en armonía,
y las palabras son flores,
exhalando fragancias de lo eterno.
El amor es su musa y su tormenta,
un fuego que lo consume y lo reconstruye,
cada rima es un latido,
cada estrofa, un abrazo.
En su soledad, descubre la plenitud,
en su desvelo, la redención,
y así, entre versos y silencios,
el amor florece,
y el poeta,
un eterno buscador,
halla su hogar en el refugio de las letras.
SienaR ©
-
Autor:
SienaR (
Offline) - Publicado: 18 de abril de 2026 a las 13:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Henry Alejandro Morales, Freddy Kalvo, Osler Detourniel, Salvador Santoyo Sánchez, Noa Subin, alicia perez hernandez, Una voz, Llaneza, Mª Pilar Luna Calvo, Lualpri, ElidethAbreu, JoseAn100
- En colecciones: Generales.

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