He ido por el mundo
disfrazado con ropajes que no eran míos,
cosidos con hilos ajenos,
hilvanados por el miedo al rechazo.
Vestí nombres que no me nombraban,
sonrisas de escayola,
y palabras ensayadas
para ocultar el temblor de mi verdad.
Cada día el disfraz
se fundía un poco más con mi carne,
como una venda sucia
sobre una herida que nadie miraba.
Y germinó el dolor.
No un dolor de carne y hueso,
sino ese vértigo mudo, lento y cruel
que vacía los adentros
mientras por fuera sostienes la postura.
Fui marchitando en silencio,
como agoniza el árbol
cuando su raíz olvida el idioma de la tierra.
Hasta que, asfixiado, lo comprendí:
no era la vida.
Era este andar torcido,
esta distancia de mí
clavada en cada paso.
Entonces quebró la máscara,
y con ella se derrumbó
el ruido, la complacencia, la costumbre.
Debajo encontré cicatrices,
un laberinto de años perdidos,
y un hombre exhausto
de tanto fingirse.
Y lloré.
No por tristeza,
sino por el tiempo gastado
siendo un extraño
en la casa de mi alma.
Pero al secarse el llanto,
la piel desnuda respiró de nuevo.
Hoy sé
que el mayor coraje
no es fingir ser inquebrantable,
sino atreverse a caminar descalzo
sobre las ruinas
de todo lo que fingí ser.
Antonio Portillo Spinola @
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de abril de 2026 a las 05:50
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace de reconocer una verdad que durante años evitamos mirar: la de haber vivido lejos de uno mismo. No habla sólo del dolor, sino de esa forma silenciosa de enfermedad que aparece cuando uno se traiciona para encajar, para ser aceptado, para no incomodar. Es un viaje hacia dentro, hacia las capas que nos fuimos poniendo sin darnos cuenta, hasta olvidar quién éramos debajo de todo eso. Y también es un acto de ruptura: el momento en que la máscara cae, no por valentía, sino por puro cansancio. Para mí, este poema significa asumir el precio de no haber sido fiel a mi esencia… y, al mismo tiempo, celebrar que aún así siempre existe un instante en el que uno puede volver a sí mismo. No es un poema de derrota. Es un poema de regreso.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: SienaR, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco, Carlos Baldelomar, El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, EmilianoDR, Salva45, Texi, Una voz, Janna Desiree, Dia a dia .
- En colecciones: ANTONIO PORTILLO SPINOLA.

Offline)
Comentarios3
Genial y preciada forma de escribir tus hermosas letras estimado Antonio Portillo
Saludos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Gracias poeta Portillo.
Me ha gustado mucho y el final muy interesante.
Cordial saludo.
Nuestra máscara es negar que nuestra esencia no es hermosa, sino un rostro manchado de nuestra maldad.
Dios te bendiga, profundo poema.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.