Caminado entre neblinas
humedecidas de incienso,
el Cristo del Santo Entierro,
en catafalco portado
por hombros de penitentes
ungidos con capirotes
en día de Viernes Santo,
pasea el horror sufrido.
En la tarde sin esquinas
del primaveral proceso,
salen libres del encierro
la fe encontrando sentido,
la esperanza en las creencias
que desestima el ateo,
y la identidad del reo
caminando arrepentido
condensando sus promesas
en las cadenas de hierro
arrastradas por el suelo
con un dolor consentido.
El ritmo de los tambores
repicando su sonido
con los bombos imponentes
ampliados por el ruido,
anuncian estrepitosos,
en la vereda del río,
la vergüenza del martirio
dispuesto por poderosos,
crucificando en maderos
con clavos el sacrificio.
La luna de primavera
quiere ver desde los cielos
la guardia de alabarderos
perdido su poderío,
y la convicción certera
de estos ritos, herederos
de padres y costaleros
que en días de Viernes Santo
entre neblinas de incienso
portaban el catafalco.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO
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Autor:
jagc (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 3 de abril de 2026 a las 14:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, Una voz, Éusoj Nidlaj

Online)
Comentarios1
Hola estimado que Cristo te entregue su luz.
Dios te bendiga.
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