JAGC

EL CATAFALCO DE VIERNES SANTO

 Caminando entre neblinas

humedecidas de incienso,

el Cristo del Santo Entierro,

en catafalco portado

 por hombros de penitentes

ungidos con capirotes

en día de Viernes Santo,

pasea el horror sufrido.

 En la tarde sin esquinas

del primaveral proceso,

salen libres del encierro

la fe encontrando sentido,

 la esperanza en las creencias

que desestima el ateo,

y la identidad del reo

caminando arrepentido

 condensando sus promesas

en las cadenas de hierro

arrastradas por el suelo

con un dolor consentido.

 El ritmo de los tambores

repicando su sonido

con los bombos imponentes

ampliados por el ruido,

 anuncian estrepitosos,

en la vereda del río,

la vergüenza del martirio

dispuesto por poderosos,

 crucificando en maderos

con clavos el sacrificio.

La luna de primavera

quiere ver desde los cielos

 la guardia de alabarderos

perdido su poderío,

y la convicción certera

de estos ritos, herederos

 de padres y costaleros

que en días de Viernes Santo

entre neblinas de incienso

portaban el catafalco.

 

 

    JOSE ANTONIO GARCIA CALVO