Quise por siempre empuñar la espada,
ser una leyenda,
parecerme a un Rey
Que me coreasen con puños en alto
y cantares de gesta
en honor a mi ser
Enorgullecer a los propios Dioses,
esos en los que
siempre quise creer
Mas cuando por fin tomé una espada,
el Mundo no hablaba
y desesperé
Caí rendida en las rocas,
y con la Brisa
oí cantar al Mar,
Y yo canté a la Luna y montañas,
y ellas nevadas,
empezaron a bailar...
-
Autor:
Équen (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 17 de marzo de 2026 a las 07:37
- Comentario del autor sobre el poema: Siempre pensé que algo grande podía aguardarme en mi destino. Pensaba, de niña, que quizá estaba destinada a enormes hazañas, como las de los antiguos héroes. Pero, poco a poco, comencé a entender que quizá los grandes destinos no requieren de grandes aventuras épicas, sino de saber estar en conexión con todo aquello que nos habla, de saber escuchar y entender al Mundo. Quizá ese es el destino de los poetas, y seamos nosotros los que escribamos nuestras propias leyendas, que son también las de todo lo que nos inspira.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.