Quise por siempre empuñar la espada,
ser una leyenda,
parecerme a un Rey
Que me coreasen con puños en alto
y cantares de gesta
en honor a mi ser
Enorgullecer a los propios Dioses,
esos en los que
siempre quise creer
Mas cuando por fin tomé una espada,
el Mundo no hablaba
y desesperé
Caí rendida en las rocas,
y con la Brisa
oí cantar al Mar,
Y yo canté a la Luna y montañas,
y ellas nevadas,
empezaron a bailar...