JUSTO ALDÚ

SONETO DEL TIEMPO INDOMABLE (transición de años)

SONETO DEL TIEMPO INDOMABLE

 

El tiempo entra sin llamar: muerde casas,

derriba el orden tibio de los días;

no atiende súplicas ni profecías,

corre, se esconde, vuelve y nos traspasa.

 

No lleva brida, freno ni coraza,

rasga la piel del alma en su porfía;

marca con uña oscura cada vía

y huye después, dejándonos la brasa.

 

No se le doma al paso ni al conjuro,

no acepta jaulas hechas de cartón;

su ley es ir, feroz, contra el futuro.

 

Aprender a andar junto a su razón

es pacto sin cadenas ni seguro:

vivir heridos por su condición.

 

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