Soneto del Camino Humano
Nacemos ya de paso, sin bandera,
con el polvo del tiempo en la mirada;
la vida no promete madrugada,
apenas pide andar, dura y sincera.
Amar es resistir a la frontera
del miedo y la distancia reiterada;
cada fe se levanta y es quebrada
por la verdad que arde y persevera.
No hay dios que nos excuse del dolor,
ni ley que calme el pulso de la herida;
vivir es decidir sin salvación.
Quien mira el abismo aprende su valor:
no huir de la pregunta repetida,
hacer del paso incierto una razón.
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Autor:
William Contraponto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de diciembre de 2025 a las 15:12
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 102
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Carlos Baldelomar, Tito Rod, alicia perez hernandez, EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z., Anduriña, Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez, Hernán J. Moreyra, Mael Lorens, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Gabriel Hernán Albornoz, Andrik Navarrete Arias, William Contraponto, Nelaery, Gonzalo Márquez Pedregal, Cosas que nunca os he dicho...

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Comentarios1
Sin Dios todo es válido, no hay verdad, no hay moral. Dios es la verdad. Puedes refutarme esto, te espero aquí en los comentarios para debatir, a menos que solo recibas halagos.
Dios te bendiga.
Sin Dios, no todo es válido.
Al contrario: todo se vuelve más grave, porque no hay una instancia superior a la que transferir la culpa. Cada acto recae por completo sobre quien lo realiza.
Si quieres debatir, aquí estoy.
Pero no confundo la discrepancia con un ataque, ni el silencio con vanidad.
La lucidez no busca aplausos: busca coherencia.
William
Y cual es tu marco para definir que es bueno o malo sin Dios. ¿Porque matar es malo? Sin Dios, matar es bueno si yo decido que es bueno. ¿Que tienes tu para demostrarme que matar es malo?, ¿La imaginación humana?, ¿Si el hombre y no lo externo determina lo bueno y lo malo? la cura para el mal es eliminar al hombre, tu moral no se sostiene, no hay marco mas que la subjetividad, su imaginería, el hombre vive un infierno psicótico y psicológico que el universo no conoce.
Tu dices que hay que eliminar a Dios para no culparlo, pués ahora te digo: Hay que eliminar al hombre para no culparlo.
sigues sin entender. Si el hombre es el que define el mal, y no hay mal fuera del hombre, entonces para borrar el mal es necesario borrar al hombre
"Resumen de Iván Karmázov: Si Dios no existe, todo está permitido
Fiódor Dostoievski"
No necesito “demostrar” que matar es malo como se prueba una ecuación.
Basta constatar que toda ética posible (religiosa o no) se derrumba cuando legitima la eliminación del otro. Donde matar se vuelve válido, el sentido mismo deja de serlo.
Si el bien depende solo de una orden, no es bien: es obediencia.
Y la obediencia, cuando se sacraliza, ya mostró de qué es capaz.
Aquí no defiendo el relativismo.
Defiendo una ética sin refugios, donde cada vida cuenta y cada muerte acusa.
Dicho esto, dejo una última observación, más humana que doctrinal:
la insistencia en una autoridad absoluta suele delatar miedo a la intemperie moral, a cargar con la responsabilidad sin tutelas. No es una falla intelectual, sino una necesidad de amparo. Comprensible , pero no obligatoria para todos.
Te dejo con eso.
Pensar sin muletas incomoda, pero fortalece.
William
Pero mi pregunta sigue intacta, dices que demostrar que matar es malo no necesita ser demostrado, pues yo si te lo estoy exigiendo, demuéstralo, o no puedes?
si tu dices que no matar es una verdad tan palpable como una ecuación, no viene de ti, viene de afuera y ya estaba antes de ti, esa ecuación del bien y el mal no vino de ningún ser humano. Y si dices que la moral no exige obediencia, no sería eso obedecerte a ti, no me exiges tu obediencia. Tu te paras en un suelo que no inventaste, ya estaba allí, antes de la existencia del primer ser humano.
Dices que toda ética se derrumba si legitima la eliminación del otro.
¿Por qué?
¿Quién decretó eso?
¿El universo? No.
¿La biología? No.
¿El consenso? Tampoco, porque el consenso ha legitimado genocidios.
Le daré un consejo, escribir bonito no le da a usted la razón.
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