DOS SONETOS NAVIDEÑOS

JUSTO ALDÚ

LA FE TEMBLOROSA

 

Hay una fe que duerme, sin aliento,

temor y duda danzan entre sombras;

un Dios lejano, el alma rota, asombra,

y el corazón se arruga, lento, lento.

 

¿Es en verdad el milagro, o es tormento?

¿una promesa firme, o simples pompas

que se caen como hojas cuando rompas

el canto que nos ahoga entre el viento?

 

Pero la fe, que aun titilando en ruina,

se aferra, y entre manos se desliza,

como el sol que nos arde tras cortinas.

 

Dudosa, pero a pesar de la prisa,

una chispa resiste a la neblina,

y el alma al fin despierta y nos avisa.

 

 

LA NAVIDAD Y EL PERDÓN

 

El perdón que se ofrece, ya rendido,

se vuelve abrazo fiel, restaurador;

enciende en lo apagado nuevo ardor

y es vino antiguo al corazón bebido.

 

Cuánto cuesta soltar lo ya perdido,

romper el hierro oscuro del rencor;

más cede al fin la herida a su clamor

y el alma encuentra el puerto presentido.

 

Dejar atrás la ira que nos lastima

un gesto lento, humano, casi incierto;

dolor que en mansedumbre se sublima.

 

Y cuando el pecho acepta lo desierto,

el perdón, hecho viento, nos anima

y mueve al fin las sombras hacia el puerto.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025

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Comentarios +

Comentarios11

  • Nelaery

    Bellos sonetos reflexivos sobre la fé y el perdón.
    En estas fechas navideñas la gente empieza a hablar de amor, paz, alegría.
    Pero el resto del año son los grandes olvidados.
    Independientemente de los ritos y fiestas religiosas, la fé es necesaria. Es importante tener fé en algo para realizar los propósitos. Puede ser fé en la bondad humana, en la justicia, en el altruismo, por ejemplo.
    En cuanto al perdón, es difícil de llevarlo a cabo, pues están presentes los resentimientos, la desilusión, el dolor. Pero, una vez que hemos perdonado, se siente una paz interior que nos libera de todo lo sufrido.
    Muchas gracias por compartir estos sonetos, Justo.
    Un abrazo fraterno.

    • JUSTO ALDÚ

      Gracias por tu lectura y comentario.
      Lo último que dices yo lo hago primero conmigo mismo a nivel interno, comienzo por aceptar que son cosas que pasaron y que no debo guardar resentimiento y después encontrar el momento para exteriorizarlo, solo que algunos creen que porque uno los perdona es síntoma de debilidad, por eso tengo cuidado para que no me vuelva a pasar lo mismo.
      Saludos

      • Nelaery

        Sí. Eso pasa a menudo. Lo confunden por debilidad, o, como no guardamos rencor, creen que olvidamos fácilmente.
        Yo hago como tú.
        Saludos.

        • JUSTO ALDÚ

          Un abrazo amiga, hasta el otro lado del Atlántico....

          • Nelaery

            Un abrazo igualmente, Justo.

          • Lualpri

            Muy buenas palabras, estimado amigo Justo.
            Muchas gracias.
            Te mando un sincero y fuerte abrazo.
            Luis.

            • JUSTO ALDÚ

              Muchas gracias estimado Luis. Te envío un fuerte abrazo y mis mejores deseos en estas fiestas decembrinas.

              Saludos.

            • Llaneza

              Bellos sonetos.

              Un abrazo Justo.

              • JUSTO ALDÚ

                Gracias Llaneza, un fuerte abrazo.

                Saludos

              • El Hombre de la Rosa

                Hermoso y genial tu bello poema estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldú
                Saludos de Críspulo desde España
                El Hombre de la Rosa

                • JUSTO ALDÚ

                  Muchas gracias Críspulo por tu lectura y comentario.

                  Saludos

                • Freddy Kalvo

                  Bonitos sonetos mi estimado amigo JUSTO ALDÚ. Muy propicios para la época de fin de año.

                  Un abrazo fraterno.

                  • JUSTO ALDÚ

                    Así es, muchas gracias por tu lectura y comentario.

                    Saludos

                  • Javier Julián Enríquez

                    Muchas gracias, amigo JUSTO, por estos dos sonetos de gran contenido filosófico e impregnados de bellas figuras retóricas. En el soneto, “LA FE TEMBLOROSA” se puede apreciar sutilmente la dialéctica entre la fe y la duda, el consuelo y la desazón. Así, la «fe temblorosa» se manifiesta como una entidad vacilante, sometida a las sombras de la incertidumbre y el temor. Asimismo, el alma, desconcertada y maravillada ante la inmensidad de lo divino, experimenta una paulatina decadencia del espíritu. Entonces, la cuestión fundamental que se plantea es la naturaleza del milagro: ¿es este un don genuino o una fuente de aflicción? En ese marco, las «pompas» efímeras podrían ser interpretadas como una representación de las promesas que no han sido cumplidas, toda vez que se desvanecen como hojas al viento. A pesar de las dificultades, pues, es admirable cómo la fe persiste y se mantiene firme en la búsqueda de la esperanza, incluso en momentos de aparente desaliento. Esta fe, aunque quizá no completamente sólida, se asemeja al sol que, tras las cortinas, irradia su calor. El alma, finalmente, despierta y advierte sobre la necesidad de perseverar.
                    En el soneto, “LA NAVIDAD Y EL PERDÓN” se vislumbra la compasión y la misericordia como valores fundamentales. En este sentido, el perdón, ofrecido con humildad, puede transformarse en un abrazo restaurador, que enciende el ardor en lo apagado y ofrece consuelo. En este contexto, el poema parece sugerir una reflexión sobre la complejidad de dejar ir el pasado y trascender el resentimiento. Sin embargo, es posible que la herida se alivie ante la solicitud de perdón, al permitir que el alma alcance el refugio anhelado. Considerando esto, el acto de abandonar la ira, una reacción humana y a menudo impredecible, puede conducir a la sublimación del dolor en humildad y docilidad. Por ende, al aceptar la desolación, el perdón se convierte en un viento que, con su suave brisa, anima y guía las sombras hacia el puerto de la paz.
                    Bueno, amigo Justo, que la llegada de la Navidad se convierta en un tiempo propicio para la reunión con los seres queridos y la evocación de aquellos que, por designios del destino, ya no comparten nuestra existencia terrenal. Que la memoria, cual faro en la noche, ilumine nuestros recuerdos tejiendo un tapiz de nostalgia y afecto. ¡Que este año más que nunca la Navidad y el Año Nuevo nos invite a la reflexión, paz y solidaridad!
                    Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                    • JUSTO ALDÚ

                      Hola Javier Julíán. Valoro profundamente el tiempo y el rigor con que abordas ambos sonetos, así como la claridad con la que expones sus ejes conceptuales. Tus observaciones sobre La fe temblorosa captan con precisión esa tensión entre creencia e incertidumbre, sin idealizarla ni reducirla a un conflicto simple. Coincido contigo en que la fe allí no se presenta como certeza inquebrantable, sino como un proceso humano, vulnerable, que persiste aun cuando duda, y eso le otorga una densidad reflexiva muy significativa.

                      Del mismo modo, agradezco tu lectura de La Navidad y el perdón, especialmente al destacar el perdón no como gesto automático o ingenuo, sino como una decisión compleja que implica renuncia, reconocimiento del dolor y voluntad de transformación. Esa interpretación dialoga plenamente con la intención del texto: pensar el perdón como un acto que no borra las heridas, pero sí puede reordenar su sentido y abrir un espacio de reconciliación interior. Esto último mi amigo, para mi es indispensable. Estar en paz conmigo mismo.

                      Recibo también con aprecio tus palabras finales y tus buenos deseos. Que estas fechas sean, como bien señalas, un tiempo para la reflexión serena, la memoria agradecida y el fortalecimiento de los vínculos que nos sostienen. Te envío un abrazo grande y mi sincero agradecimiento por tu lectura, tu respeto y tu afecto.

                    • LOURDES TARRATS

                      Leo tu escrito Justo,
                      con la atención de quien busca una aguja en un pajal
                      y veo una fe que no camina erguida
                      sino apoyada en la pared del alma,
                      con las rodillas raspadas
                      y la luz guardada en el bolsillo.
                      Tu fe no escandaliza:
                      respira.
                      Tiembla como una vela
                      que sabe que el viento la puede apagar,
                      y aun así insiste.
                      Y luego el perdón,
                      no como triunfo,
                      sino como gesto humano:
                      soltar la piedra
                      cuando el brazo ya está cansado.
                      En tus versos
                      la Navidad no baja del cielo,
                      nace en el pecho
                      cuando alguien se atreve
                      a abrir la mano.
                      Gracias por estos poemas
                      que no prometen certezas,
                      pero acompañan y nos dan esperanzas
                      para un mañana mejor…

                      Un abrazo sincero para ti y tus seres queridos.
                      Feliz Navidad.
                      —LOURDES

                      Poetas somos…

                      • JUSTO ALDÚ

                        Sí muchas gracias Lourdes por tan bellas palabras. Una respuesta casi poetizada podría decirse.Me encanta leerte y esta es una de esas oportunidades.
                        Estas son festividades de fin de año. Una se celebra la venida de Jesús al mundo y la otra el fin de año y venida del año nuevo, solo que aquí los dos sonetos son navideños. Tocaré algunos otros temas navideños antes de que llegue la fecha que se ha señalado como aniversario del nacimiento.
                        Siempre hay que tener esperanza, primero en nosotros y después en lo que se puede lograr, etc.Tener fe y esperanza son piedras angulares en las que nos apoyamos en nuestra vida.

                        Muchas gracias.

                        • LOURDES TARRATS

                          Si, amigo, continua con tus escritos. Yo también tratare escondida en el garaje.
                          Un fuerte abrazo.

                        • Rafael Escobar

                          La fe es el producto del estoicismo, y el estoicismo es el don de aquellos que saben enfrentarse a todos y cada una de las murallas que aparezcan en la senda de nuestra existencia. Tu poema lo asimilo como un himno de lucha, en la cual prevalece no el odio, si no el divino néctar del amor. Mi admiración viaja hacia ti con mi fraterno abrazo ymi gran aprecio a tu noble amistad.

                          • JUSTO ALDÚ

                            Muchas gracias Rafael por tu lectura, interpretación y comentario.

                            Saludos

                          • Mari.o

                            Dos bálsamos que ungen la mirada de alguien que se ha vencido. Hay mucho de liberador en estos bellos escritos que manifiesta. Me gustaría pues, responder la calma/alegría/ esperanza que sus enunciados me recuerdan:

                            TODO COMIENZA ASÍ:

                            Al canto del ave yo le escuché.
                            Y mi rostro de asombro y emoción
                            hicieron que bajara los cántaros
                            de agua fresca que llevaba a cuestas.

                            ¡Oh, de mi! Hace cuánto tiempo
                            que no descanso mis pies
                            en el arroyo—me dije.

                            Me detuve, me limpié la frente
                            y me abaniqué con la camisa.
                            Me tiré al césped a contemplar
                            los dragones que en ráfagas
                            de fuego se dibujaban entre crespas
                            nubes de serenos cabellos.

                            ¡Ah! ¡Qué belleza!
                            (...)

                            Voy a celebrar con esta agua
                            dulce y fresca como viña.
                            Que venga la música, que toque
                            sus instrumentos y me haga bailar
                            y aplaudir. Vivir mi eterna obra
                            que en acto seguido, mi risa no acabe.

                            Mi risa... tu risa.

                            Reciba mi respeto y admiración. Felices Navidades.

                            • JUSTO ALDÚ

                              Muy buenos versos como respuesta o comentario. Gracias por tomarte la delicadeza.

                              Saludos

                            • David Arthur

                              Un placer de lectura Justo, leer tus dos hermosos sonetos navideños.

                              Gracias por compartirlos

                              Un abrazo amigo poeta
                              David

                              • JUSTO ALDÚ

                                Gracias David por tus palabras.

                                Saludos

                              • AZULNOCHE

                                Qué gusto enorme leerte!!
                                Un abrazo grande.

                                • JUSTO ALDÚ

                                  Un placer recibirte en mi espacio.
                                  Gracias y que pases un buen día.

                                  Saludos



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