La noche se abre como un velo cómplice,
dejando que el deseo florezca a media luz, tibio, suave,
y cada roce despertando un universo oculto.
En tu mirada arde la ofrenda,
un incendio que no consume,
sino que ilumina cada célula de mi existencia
con lo que ya no tiene nombre.
Somos dos cuerpos que se buscan,
dos llamas que se reconocen aun sin saberlo.
El tiempo se ha suspendido en un espacio,
En ese que solo tu conoces
y mi voz se convierte en murmullo,
un rogativo ardiente que sólo tú comprendes.
Tus labios buscan cada rincón de mi cuerpo,
y mi cuerpo se entrega como un jardín nocturno,
donde cada caricia es un secreto expuesto
en la sombra ardiente de tu abrazo.
La respiración se vuelve un río inundado,
nuestras manos delinean caminos prohibidos,
y el tiempo se rinde ante la urgencia
de dos cuerpos que se enlazan sin reparos.
El deseo nos arrastra como víbora,
rompiendo las fronteras del pudor,
hasta que la piel se convierte en lo infinito,
y el silencio en suspiro compartido.
Los gemidos se quiebran como cristales
ardientes, cada roce es un filo luminoso,
una herida dulce que no sangra,
pero abre caminos de fuego
alumbrando la penumbra y a las campanas silenciosas.
En el éxtasis, la noche se rompe
en mil destellos
y el amor encendido florece en penumbras suaves.
Tu voz se quiebra en gemidos de cristal,
mi aliento se funde con tu aliento,
y el deseo nos arrastra hacia un abismo luminoso
donde la pasión se vuelve infinito.
Mas en mí, aún queda impreso
el mapa sin brújala te sigue recorriendo
sin descanso, en tu cuerpo.
—L.T.
-
Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline) - Publicado: 26 de noviembre de 2025 a las 09:12
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos: Estos poemas nacen del cuerpo, pero no se quedan en los fragmentos de deseo, memoria y piel, escritos desde lo vivido y lo imaginado. No buscan escandalizar ni esconderse: solo explorar el espacio donde el silencio se vuelve caricia y el lenguaje, un modo de tocar Aquí, el alma se expresa a través del pulso, de la respiración, de aquello que no siempre se dice, pero se siente
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 45
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Carlos Baldelomar, Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., Javier Julián Enríquez, MISHA lg, La Hechicera de las Letras, JAVIER SOLIS, JUSTO ALDÚ, Alqalat, Nelaery, Alma Eterna, Jose de amercal, Rafael Escobar, alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Una voz, El Hombre de la Rosa, Llaneza, JoseAn100, Mª Pilar Luna Calvo, AnnaSerena28

Offline)
Comentarios13
Me ha gusta mi estimada Lourdes.
Gracias por compartirlo.
Saludos desde El Salvador
Al leer éste y otros poemas tuyos en la mayoría de los casos siento como que - aunque de manera vaga - los comprendo en esencia, en lo imaginario; pero en verdad me ocurre que no logro profundizar en su contenido, más aún: no logro explicarme y menos aún explicar exteriormente qué es lo que entiendo. Lo que sí sé - porque he leído de ello -, es que este hecho se entiende como "Aldeas Potemkin" y cuyo efecto implica la apariencia de comprender algo sin que exista una comprensión real y profunda, quiero decir: Se logra, o casi, comprender qué se lee pero no se acierta a entender del todo lo que se lee y que hace que la persona, este es mi caso, tenga dificultades para expresar y/o contar de lo que ha leído. Puedo decir que lo que has escrito y presentado es de una profundidad humana digna de disfrutarlo. Gracias.
Querido amigo,
Agradezco profundamente tu sinceridad y la delicadeza con la que abordas lo que sientes al leerme. No todos los textos buscan una comprensión nítida o lineal —a veces la poesía trabaja más como un eco que como un mapa—, y lo que llega primero es la vibración, no la explicación.
Lo que describes no es un obstáculo, sino un modo legítimo (y muy humano) de lectura: esa intuición que roza el sentido sin querer apresarlo. La poesía, al fin y al cabo, se ofrece más a ser experimentada que descifrada. No exige un entendimiento total; basta la resonancia, ese leve temblor interior que indica que algo nos ha tocado aunque aún no tenga nombre.
Si mis versos te conducen a esa región ambigua donde se siente antes de comprender, entonces ya han cumplido su destino. A veces —como decía María Zambrano—, “comprender no es ver claro, sino ver más hondo”.
Gracias por leerme con esa honestidad tan tuya, y por acercarte siempre desde la esencia.
Un abrazo admirado,
—LOURDES
preciosas letras en esta entrega de amor poetisa
gracias por compartir
En el éxtasis, la noche se rompe
en mil destellos
y el amor encendido florece en penumbras suaves.
Tu voz se quiebra en gemidos de cristal,
mi aliento se funde con tu aliento,
y el deseo nos arrastra hacia un abismo luminoso
donde la pasión se vuelve infinito.
besos besos
MISHA
lg
Mi Querida amiga MISHA,
Gracias por tus lindas palabras, son un regalo para mí.
besos, besos
-LOURDES
Aquí no se habla solo de cuerpos ni de placer; habla de cómo el deseo puede quebrarnos y alumbrarnos al mismo tiempo, dejándonos desnudos frente a lo que somos y lo que ansiamos ser.
La noche no es un simple telón, sino un espejo donde la pasión revela el vacío que cargamos, la urgencia de existir y de ser reconocidos en otro que no somos nosotros.
Cada roce, cada suspiro, es una pequeña explosión de verdad: nos muestra que incluso en la más intensa unión física, la existencia sigue reclamando su presencia, su misterio, su insatisfacción.
Es un mapa de la intensidad, un juego donde el deseo es puente y profundidad, luz y penumbra, y donde comprendemos, aunque solo por un instante, que toda pasión auténtica nos arroja frente a la fragilidad de nuestro ser.
En el final, donde la piel ya no tiene secretos: todo lo que arde se desvanece y aun así seguimos buscando cenizas para encender otro incendio que nos recuerde que estamos vivos y que nada ni nadie nos enseñará a no quemarnos.
La Hechicera de las Letras.
Querida amiga,
Tu lectura es un umbral: conviertes el deseo en un territorio de pensamiento y de hondura, donde lo erótico deja de ser superficie para revelarse como interrogación esencial. Me impresiona cómo logras escuchar, detrás de cada imagen, ese pulso doble —placer y desamparo— que define la condición humana cuando se expone por completo.
Has visto con una lucidez estremecedora que la pasión no es solo fuego: es espejo, herida, reconocimiento y pérdida simultánea. Y sí, como dices, hay un instante en que el cuerpo dice la verdad que la conciencia teme, y es allí donde el poema respira: en esa vulnerabilidad que desnuda más que la piel.
Me impresiona tu capacidad para leer “entre brasas”: para notar que lo que arde no es el cuerpo, sino la búsqueda —esa que nunca cesa— de sentirnos vivos, aunque el incendio se apague. Tus palabras honran el poema y lo amplían.
Gracias por tu mirada tan intensa, tan lúcida y tan tuya.
Con admiración y afecto,
—LOURDES
Muchas gracias, amiga Lourdes, por este bello, extraordinario poema, con bellas metáforas y figuras retóricas de alto nivel, en el que se puede vislumbrar cómo la exploración poética de la noche, como un velo que se desciende suavemente, revela un terreno fértil para el florecimiento del deseo. De este modo, la mirada, como una ofrenda ardiente, ilumina la esencia misma del ser, que trasciende la mera existencia. Por ende, dos cuerpos, como si fuesen llamas gemelas, se buscan y reconocen en la penumbra. Por otra parte, el tiempo parece suspenderse en un espacio íntimo, donde un susurro rogativo se entrelaza con la comprensión del ser amado. De la misma forma, los labios, exploradores de la carne, y el cuerpo, jardín nocturno, parecen desvelar secretos en la sombra del abrazo. Por lo que la respiración, como un río inundado, y las manos, trazando caminos prohibidos, se entrelazan con la urgencia del encuentro. Además, el deseo, esa fuerza que trasciende las barreras físicas y transforma la piel en un lienzo infinito, se manifiesta como una transformación que invita a la reflexión y al diálogo. No obstante, el silencio, ese vacío que se llena con la presencia del otro, se convierte en un suspiro compartido, en una conexión que trasciende las palabras. Por su parte, los gemidos, el sonido de cristales ardientes y el roce de un filo luminoso abren senderos de fuego, toda vez que iluminan sutilmente la penumbra. En el éxtasis, la noche se fragmenta en destellos, y el amor florece en penumbras suaves. En tal sentido, la voz, límpida y el aliento, entrelazados, nos guían hacia un abismo luminoso donde la pasión se manifiesta de manera infinita. Así, el mapa sin brújula del ser amado continúa recorriendo el cuerpo, que deja una huella imborrable.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Querido amigo,
Agradezco profundamente la lectura tan amplia y generosa que haces de mis versos. Me asombra siempre tu capacidad para internarte en los pliegues simbólicos del poema y reconocer, con tanta claridad, esa zona donde la noche deja de ser un simple escenario para convertirse en un territorio interior: un lugar donde el deseo piensa, respira y revela.
Coincido contigo en que ese suspenderse del tiempo —esa “penumbra habitada”— es donde realmente ocurre el encuentro: no solo de los cuerpos, sino de las conciencias que se reconocen en su vulnerabilidad. Me emociona cómo percibes la metamorfosis del silencio, esa forma íntima de diálogo que solo existe cuando dos almas se escuchan más allá de las palabras.
Tu lectura es, en sí misma, un puente delicado entre reflexión y sensibilidad. Gracias por captar la respiración del poema, sus destellos, sus sombras, y por devolverlos iluminados con tu propio entendimiento.
Te envío, como siempre, mi afecto y mi gratitud sinceras.
—LOURDES
Tu voz se quiebra en gemidos de cristal,
mi aliento se funde con tu aliento,
y el deseo nos arrastra hacia un abismo luminoso
donde la pasión se vuelve infinito.
Hermosos versos que grafican un estado emocional
de mutua comprensión y disfrute erótico.
Precioso me encantó
Con infinito cariño
JAVIER
Querido Javier,
Gracias por tu lectura tan sensible. Me alegra que hayas percibido ese espacio donde el deseo y la ternura dialogan sin máscaras, donde dos almas —más que dos cuerpos— se reconocen en un mismo latido.
Tus palabras acompañan el poema como una brisa cálida, y las recibo con gratitud y cariño.
Un abrazo grande,
—LOURDES
Tu texto presenta una escena de intimidad construida con una intensidad consciente y sostenida. La narración poética no se limita a describir un encuentro físico, sino que elabora una atmósfera donde el deseo aparece como un territorio emocional y sensorial que se va desplegando por capas.
La elección de imágenes contribuye a que la experiencia se sienta envolvente, y aunque el lenguaje es abierto y explícito en su carga erótica, mantiene una línea elegante, sin caer en lo vulgar ni en lo excesivo. Hay coherencia en el tono y una intención clara de presentar el deseo como una fuerza que transforma, une y absorbe.
El texto funciona porque no se queda en lo descriptivo: apunta a transmitir cómo ese encuentro reconfigura la percepción de los personajes, y ahí encuentra su mayor fortaleza.
Un gran abrazo amiga.
Amigo Justo,
Me alegra que percibas esa intención de ir más allá de lo meramente físico para adentrarme en la atmósfera emocional que envuelve al deseo: ese territorio donde el cuerpo es lenguaje y el sentir, una forma de revelación.
Gracias por notar la búsqueda de equilibrio entre intensidad y elegancia, entre lo explícito y lo esencial. Para mí, el erotismo solo cobra sentido cuando toca la interioridad, cuando transforma la percepción de quienes se encuentran y los deja, aunque sea por un instante, mirando el mundo desde otro ángulo.
Recibo tu análisis con gratitud y afecto.
Un gran abrazo enorme,
—LOURDES
🌹
Preciosas palabras donde encontramos escenas que refieren una conexión de almas a través de la unión física y de los corazones.
Los amantes se unen en un universo de caricias y sentimientos compartidos.
dando lugar a un amor místico.
Un abrazo,Lourdes.
Querida amiguita Nelaery,
Siento placer que hayas percibido esa doble corriente donde el cuerpo y el alma se encuentran sin confundirse, como dos ríos que reconocen su origen común. Lo físico, cuando nace de una verdad interior, se vuelve también un gesto espiritual: una forma de decir lo que las palabras no alcanzan.
Aprecio profundamente tu mirada y tu abrazo generoso. Gracias de corazón.
Con cariño,
—LOURDES
Muchas gracias a ti, Lourdes, por hacernos pensar y sentir.
Un abrazo.
Tu voz se quiebra en gemidos de cristal,
mi aliento se funde con tu aliento,
y el deseo nos arrastra hacia un abismo luminoso
donde la pasión se vuelve infinito.
..............
Impactante entrega de dos cuerpos que se identifican, se busca, se saben y se comunican en el estasis que se convierte infinito y rompen fronteras para escuchar campanas silenciosas que solo donde hay amor en el silencio es compartido. Que gozada me di leyendo tus maravillosos versos y dices que yo no pido disculpas jajajaj tu mi reina se lo tienes que pedir a todos los santos. Rompes todas las barreras y tus versos arden con el fuego de la pasión. Abrazos eternos mi bella LOURDES
Gracias, mi bella Alicia.
Pues tendremos que juntarnos para pedir disculpas por nuestros atrevimientos. Yo sola no me atrevo a hacerlo....
Ja..ja..ja!!!
Abrazos eternos mi bella
Es un poema emotivo entre las olas de un mar embravecido, que ha dejado el recuerdo de un buen capitán, que con pericia condujo hasta buen puerto
siguiendo mapa y cartografía.
Esa faceta poética es muy buena.
Saludos poetisa Lourdes Tarrats
Gracias Salvador por tus palabras profundas, significativas y muy bien escogidas.
Un fuerte abrazo,
-LOURDES
🙋♂️👍
Muy con la vibra de Neruda su escrito poetisa. Muy bueno, gracias por publicarlo.
Dios le bendiga.
Gracias por leerlo.
Bendiciones para ti también.
Precioso y preciado tu genial poema estimada poetisa y amiga Lourdes
Recibe un abrazo de Críspulo Desde España
El Hombre de la Rosa
Experiencia intensa de amor y deseo: la noche se ilumina con destellos, las voces y los alientos se funden, y la pasión se vuelve infinita, dejando en el yo poético la huella persistente de un recorrido sin fin por el cuerpo amado.
Abrazo.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.