Contemplo en el sendero de mis días,
al joven, cual rosal resplandeciente,
que en su hermosura efímera y naciente
se deshoja entre dulces melodías;
mientras, el sabio anciano en sus valías
permanece cual faro omnipresente,
su frente coronada, refulgente,
de invernales y excelsas letanías.
¡Oh misterio del tiempo inexorable!
Que siega así el verdor de la inocencia
y preserva al longevo venerable;
mas hallo en este duelo la prudencia:
las voces de los viejos, inefable
legado de su límpida sapiencia.
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Autor:
Javier Julián Enríquez (
Offline) - Publicado: 16 de noviembre de 2025 a las 13:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 405
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, Llaneza, EmilianoDR, Tommy Duque, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Gloria Villanueva, Menesteo, Lualpri, JUSTO ALDÚ, benchy43, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, AnnaSerena28, Fabio de Cabrales, El Hombre de la Rosa, Mael Lorens, David Arthur, Gonzalo Márquez Pedregal, Jaime Correa, Raiza N. Jiménez E., rosi12, JoseAn100, ElidethAbreu, Rafael Escobar, WandaAngel, Mª Pilar Luna Calvo, Emilia🦋, Annabeth Aparicio, Alosno, Carlos Baldelomar, Elise Beher, 🍷✨️ MariPD, Raymundo Flores Avendańo, racsonando, Freddy Kalvo, Gabriel Hernán Albornoz, Martha patricia B, Baltasar tarso, CBR, Amigo de la luna, Hernán J. Moreyra, Anton C. Faya, El desalmado, Noa Subin

Offline)
Comentarios13
Javier poeta bueno qué decirte ya no sepas una excelente plasmar de letras que componen este poema siempre es un placer pasar por vuestro espacio un abrazo cordial en la distancia
Estimado amigo, Antonio, muchas gracias por la lectura del poema y apreciado comentario. Cuídate mucho.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
mas hallo en este duelo la prudencia:
las voces de los viejos, inefable
legado de su límpida sapiencia.
Gracias por compartirlo estimado Javier Julian muy emotivo con un gran mensaje.
Un placer saludarte.
Muchas gracias, estimado amigo Emiliano, por tu lectura tan emotiva y desde el corazón sobre este poema.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Preciosas tus letras de respeto, benevolencia, y la sabiduría que se adquiere al tener conciencia con los años, abrazo alado Javier
Muchas gracias, estimada amiga Dulce, por tus bellas palabras:
“benevolencia, y la sabiduría que se adquiere al tener conciencia con los años”
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Oh misterio del tiempo inexorable!
Que siega así el verdor de la inocencia
y preserva al longevo venerable;
Es ley de vida.
Es un magnífico poema.
Saludos poeta amigo Javier Julián Enríquez 🙋🏻♂️
Muchas gracias, estimado amigo Salvador, por tan apreciados y bellos versos que resumen muy bien lo que el poema en sí quiere transmitir.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
El saber, aparte de tomarlo en las escuelas, son los años los que mejor enseñanzas nos dan.
Somos como flores ya marchitas, después de lucir su hermosura sin igual.
Gracias por compartir tan significativas letras.
Saludos cordiales.
José Ares
Muchas gracias, Menesteo, por tu apreciado y valioso comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Un soneto vistoso que contrapone con elegancia la lozanía efímera del joven y la luz pausada del anciano, revelando cómo el tiempo pule lo que antes solo brillaba. La imagen del viejo como faro —sereno, firme, coronado por inviernos— otorga al poema un tono reverencial. La voz poética no lamenta la pérdida de la frescura, sino que celebra la ganancia de sabiduría. La conclusión, templada y reflexiva, afirma que la verdadera herencia humana no está en la fuerza, sino en la claridad que dejan quienes han vivido mucho y bien.
Saludos Javier Julián.
Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu análisis en interpretación de gran valor: “la verdadera herencia humana no está en la fuerza, sino en la claridad que dejan quienes han vivido mucho y bien”.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Hmmm, muy buen soneto. Tan sesudo como al parecer es usted, y con buena técnica y gran arte. Saludos!!
Muchas gracias, Fabio, por la lectura del poema y apreciado comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Bellas y geniales tus hermosas estrofas estimado poeta y amigo Valenciano Javier Julian Enriquez
Saludos de Críspulo desde Torrelavega
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias, amigo Críspulo, por tu apreciado comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València
Querido Javier Julián, gracias por este soneto que se posa en el alma como una hoja dorada al final de la tarde. Abres un sendero donde la juventud y la vejez no se oponen, sino que se miran, se reconocen y dialogan en un mismo resplandor. El joven rosal, delicado y vibrante, canta su fugacidad; el anciano, firme como un faro que no claudica, alumbra con su memoria las mareas del tiempo.
Agradezco cómo elevas la voz de los mayores, cómo rescatas su luz serena y la conviertes en legado, en brújula, en bendición.
Esta es una ofrenda al tiempo, suave y profunda, y yo te agradezco haberla puesto ante mis ojos como quien entrega un secreto que aún sigue vivo.
Recibe mis afectuosos abrazos.
Muchas gracias, amiga Elideth. ¡Qué bellas palabras tan emotivas! ¡Qué grandes verdades nos describes de forma tan impresionante y sublime!
“un sendero donde la juventud y la vejez no se oponen, sino que se miran, se reconocen y dialogan en un mismo resplandor”
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
gracias
Gracias a ti, Norma.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Muy bonito soneto, felicidades, amigo poeta Javier Julian.
Muchas gracias, Amigo, por la lectura del poema y apreciado comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
¡Eres un faro de creatividad! Si dejas de escribir, el jardín de la literatura se quedará sin su sol y el universo perderá una de sus constelaciones más brillantes.
Muchas gracias, Juan de Jesús, por la lectura del poema y apreciado comentario.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Javier Julián Enríquez, tu soneto es una reflexión profunda y melancólica sobre el paso del tiempo y la dualidad entre la juventud y la vejez. La imagen del joven como un rosal resplandeciente que se deshoja y el anciano como un faro omnipresente son muy poderosas. La contraposición entre la belleza efímera de la juventud y la sabiduría perdurable de la vejez invita a reflexionar sobre el valor de la experiencia y el legado que dejamos. Y el final, con la reivindicación de las voces de los viejos como un legado de sabiduría, es un mensaje hermoso y necesario. ¡Un soneto impecable tanto en forma como en contenido!
Muchas gracias, estimado Noah, por tu apreciado comentario y análisis.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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