El ocaso y la sabiduría

Javier Julián Enríquez

Contemplo en el sendero de mis días,
al joven, cual rosal resplandeciente,
que en su hermosura efímera y naciente
se deshoja entre dulces melodías;

mientras, el sabio anciano en sus valías
permanece cual faro omnipresente,
su frente coronada, refulgente,
de invernales y excelsas letanías.

¡Oh misterio del tiempo inexorable!
Que siega así el verdor de la inocencia
y preserva al longevo venerable;

mas hallo en este duelo la prudencia:
las voces de los viejos, inefable
legado de su límpida sapiencia.

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Comentarios +

Comentarios12

  • Antonio Pais

    Javier poeta bueno qué decirte ya no sepas una excelente plasmar de letras que componen este poema siempre es un placer pasar por vuestro espacio un abrazo cordial en la distancia

    • Javier Julián Enríquez

      Estimado amigo, Antonio, muchas gracias por la lectura del poema y apreciado comentario. Cuídate mucho.
      Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

    • EmilianoDR

      mas hallo en este duelo la prudencia:
      las voces de los viejos, inefable
      legado de su límpida sapiencia.
      Gracias por compartirlo estimado Javier Julian muy emotivo con un gran mensaje.
      Un placer saludarte.

      • Javier Julián Enríquez

        Muchas gracias, estimado amigo Emiliano, por tu lectura tan emotiva y desde el corazón sobre este poema.
        Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

      • Dulce

        Preciosas tus letras de respeto, benevolencia, y la sabiduría que se adquiere al tener conciencia con los años, abrazo alado Javier

        • Javier Julián Enríquez

          Muchas gracias, estimada amiga Dulce, por tus bellas palabras:
          “benevolencia, y la sabiduría que se adquiere al tener conciencia con los años”
          Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

        • Salvador Santoyo Sánchez

          Oh misterio del tiempo inexorable!
          Que siega así el verdor de la inocencia
          y preserva al longevo venerable;

          Es ley de vida.
          Es un magnífico poema.
          Saludos poeta amigo Javier Julián Enríquez 🙋🏻‍♂️

          • Javier Julián Enríquez

            Muchas gracias, estimado amigo Salvador, por tan apreciados y bellos versos que resumen muy bien lo que el poema en sí quiere transmitir.
            Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

          • Menesteo

            El saber, aparte de tomarlo en las escuelas, son los años los que mejor enseñanzas nos dan.
            Somos como flores ya marchitas, después de lucir su hermosura sin igual.
            Gracias por compartir tan significativas letras.
            Saludos cordiales.
            José Ares

            • Javier Julián Enríquez

              Muchas gracias, Menesteo, por tu apreciado y valioso comentario.
              Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

            • JUSTO ALDÚ

              Un soneto vistoso que contrapone con elegancia la lozanía efímera del joven y la luz pausada del anciano, revelando cómo el tiempo pule lo que antes solo brillaba. La imagen del viejo como faro —sereno, firme, coronado por inviernos— otorga al poema un tono reverencial. La voz poética no lamenta la pérdida de la frescura, sino que celebra la ganancia de sabiduría. La conclusión, templada y reflexiva, afirma que la verdadera herencia humana no está en la fuerza, sino en la claridad que dejan quienes han vivido mucho y bien.

              Saludos Javier Julián.

              • Javier Julián Enríquez

                Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu análisis en interpretación de gran valor: “la verdadera herencia humana no está en la fuerza, sino en la claridad que dejan quienes han vivido mucho y bien”.
                Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

              • Una voz

                Hay viejos que llegan viejos y siempre igual de tontos. La sabiduría no depende solo de la experiencia.

                Dios le bendiga.

                • Javier Julián Enríquez

                  Muchas gracias por tu valioso comentario, que insta a un análisis más en profundidad sobre el poema. El hecho de que la sabiduría no depende únicamente de la experiencia plantea una paradoja sobre la condición humana y la adquisición del conocimiento. Así, el poema explora el misterio del tiempo como una fuerza inexorable que, metafóricamente hablando, puede ser equiparada a un río caudaloso, el cual arrastra consigo la inocencia y la juventud. En relación con esto, el trascurso del tiempo, de manera ineludible, somete al ser humano a una serie de transformaciones, que lo confronta con la pérdida y la fugacidad de la existencia. No obstante, el poema no se limita a lamentar esta realidad; por el contrario, exalta la prudencia como virtud cardinal. De esta manera, la prudencia, entendida como la capacidad de discernimiento y juicio, emerge como un elemento orientador en el contexto temporal, que guía al ser humano hacia la acumulación de conocimiento y la sabiduría. En este contexto, el duelo por la juventud perdida emerge como un catalizador para la reflexión y el crecimiento personal. A este respecto, la experiencia, en sí misma, no constituye una garantía inherente de sabiduría, como se ha sugerido anteriormente. Sin embargo, constituye un entorno propicio para su desarrollo y crecimiento. En el contexto del envejecimiento, caracterizado por la presencia de arrugas y vivencias acumuladas, emerge un consuelo significativo: el legado intangible de la sabiduría transmitida por las generaciones anteriores. Este legado, que trasciende las barreras temporales, se erige como un patrimonio de incalculable valor, una herencia que confiere a las generaciones emergentes la capacidad de comprender el mundo y navegar por él con mayor discernimiento.
                  Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio



                  • Una voz

                    Creo que mi comentario no toma en cuenta algo muy importante, y es que su poema ofrece la ventana al ideal de lo correcto, y ya partiendo de ese motivo es sabio por naturaleza.

                    Si bien no todos llegan a esa edad alcanzando esa virtud e ideal, no por ello deja de ser lo deseable por excelencia, así que el poema ayuda a vislumbrar incluso para el indocto si sus pasos van por buen camino.

                    Lo mas importante tal como su poema lo señala, no es imposible, y con disciplina es totalmente factible para la vida de los humanos que con la edad, su conocimiento en sabiduría y experiencia crezcan alcanzando tesoros que ocupan el lugar del vigor de la juventud pasajera.

                    Un abrazo igual con mucho afecto y respeto para usted, como aprecio tal cual. Dios le bendiga.

                    • Javier Julián Enríquez

                      Muchas gracias por tu valiosa apreciación con la que estoy de acuerdo. Por supuesto que en el poema se puede percibir un prisma que permite vislumbrar el ideal de la rectitud, una cualidad que, por su propia naturaleza, otorga sabiduría; cierto es. Si bien la realización completa de esta virtud y aspiración no es universalmente alcanzada, esto no resta mérito a su valor intrínseco como objetivo primordial. Así, esta premisa, si se considera desde una perspectiva más amplia, podría entenderse como una invitación a reflexionar sobre los ideales que definen lo correcto, proporcionando de esta forma un marco de referencia ético y estético. En ese contexto, la sabiduría intrínseca a este ideal radica en su capacidad para trascender la mera acumulación de conocimiento, al fomentar una comprensión profunda de los valores fundamentales. Si así fuere, el poema, al encarnar estos valores, se convierte en un vehículo para la reflexión y el autoconocimiento, elementos esenciales en el camino hacia la sabiduría. Sin embargo, sería prudente considerar las posibles objeciones. La naturaleza subjetiva de la interpretación poética puede suscitar diversas interpretaciones del ideal propuesto. Además, es importante tener en cuenta que la exposición a un poema no garantiza necesariamente la internalización de sus valores; la transformación personal requiere un compromiso activo y una reflexión constante. No obstante, a pesar de estas limitaciones, el poema mantiene su valía como catalizador, como punto de partida para la búsqueda de la virtud y la sabiduría. Su capacidad para inspirar, cuestionar y guiar, incluso a aquellos menos versados, lo convierte en una herramienta de gran valor en la búsqueda del camino correcto.
                      Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio




                    • Fabio de Cabrales

                      Hmmm, muy buen soneto. Tan sesudo como al parecer es usted, y con buena técnica y gran arte. Saludos!!

                      • Javier Julián Enríquez

                        Muchas gracias, Fabio, por la lectura del poema y apreciado comentario.
                        Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                      • El Hombre de la Rosa

                        Bellas y geniales tus hermosas estrofas estimado poeta y amigo Valenciano Javier Julian Enriquez
                        Saludos de Críspulo desde Torrelavega
                        El Hombre de la Rosa

                        • Javier Julián Enríquez

                          Muchas gracias, amigo Críspulo, por tu apreciado comentario.
                          Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València

                        • ElidethAbreu

                          Querido Javier Julián, gracias por este soneto que se posa en el alma como una hoja dorada al final de la tarde. Abres un sendero donde la juventud y la vejez no se oponen, sino que se miran, se reconocen y dialogan en un mismo resplandor. El joven rosal, delicado y vibrante, canta su fugacidad; el anciano, firme como un faro que no claudica, alumbra con su memoria las mareas del tiempo.
                          Agradezco cómo elevas la voz de los mayores, cómo rescatas su luz serena y la conviertes en legado, en brújula, en bendición.
                          Esta es una ofrenda al tiempo, suave y profunda, y yo te agradezco haberla puesto ante mis ojos como quien entrega un secreto que aún sigue vivo.
                          Recibe mis afectuosos abrazos.

                          • Javier Julián Enríquez

                            Muchas gracias, amiga Elideth. ¡Qué bellas palabras tan emotivas! ¡Qué grandes verdades nos describes de forma tan impresionante y sublime!
                            “un sendero donde la juventud y la vejez no se oponen, sino que se miran, se reconocen y dialogan en un mismo resplandor”
                            Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                          • Norma Cabello

                            gracias

                            • Javier Julián Enríquez

                              Gracias a ti, Norma.
                              Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                            • Amigo de la luna

                              Muy bonito soneto, felicidades, amigo poeta Javier Julian.

                              • Javier Julián Enríquez

                                Muchas gracias, Amigo, por la lectura del poema y apreciado comentario.
                                Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio



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