AVISO DE AUSENCIA DE 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮
Soy Licenciado en Lengua y Literatura, en aras de futuro y amistad.
Presentado por Poemas del Alma
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Reyerta VII
Después de tanto insulto y gran meollo,
deduje cuan letrado tal secuela:
—parece que usted nunca vio una escuela,
al menos, que su estirpe no es escollo.
Su lengua es una víbora en embrollo,
no deja que se escape ni la abuela.
Difícil puede ser, pero así vuela
el águila, del nido al desarrollo.
Con esto, pues aclaro, que no importa,
que usted diga mil cosas con envidia,
tan solo está en la joven, quien soporta.
Si pide un mezquital o un coliseo,
yo digo que hasta un rico se fastidia,
así, que morirá con su deseo.
Samuel Dixon
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Autor:
Samuel Dixon (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 9 de noviembre de 2025 a las 16:22
- Comentario del autor sobre el poema: En cierta manera, lo que fastidia cuasa reacción y he aquí mi respuesta.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 119
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Tommy Duque, Una voz, Carlos Baldelomar, JUSTO ALDÚ, Mauro Enrique Lopez Z., WandaAngel, Salvador Santoyo Sánchez, William Contraponto, Nelaery, Poesía Herética, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, ElidethAbreu, El Hombre de la Rosa, Cosas que nunca os he dicho..., Gonzalo Márquez Pedregal, Mael Lorens, Raiza N. Jiménez E., prosainefable, William26🫶, Martha patricia B, racsonando

Online)
Comentarios3
"Si pide un mezquital o un coliseo,
yo digo que hasta un rico se fastidia,
así, que morirá con su deseo."
Genial.
Dios te bendiga.
Ohhh, la la... es una pieza de tono satírico y elegante, que combina el rigor del soneto clásico con la picardía de la réplica moral. La voz poética se eleva como juez y testigo de una disputa verbal, donde el ingenio vence al agravio.
Una vez más sobresale la mordacidad del lenguaje (“Su lengua es una víbora en embrollo”) se equilibra con un sentido de justicia y mesura que recuerda a Quevedo o Lope en sus versos más punzantes. En su cierre, el poema redondea con ironía y sabiduría popular una lección de orgullo y contención: hay deseos que se pudren en su propia envidia.
Me gusta, me gusta, me gusta este soneto...
Saludos.
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