DIOS SIN PROPÓSITO SE CREA UN PROPÓSITO

Alek Hine

 

 

Envuelto en espantosa soledad, solo estaba Dios, pues solo Él era. Como aún no había creado el tiempo y el espacio, Dios no estaba en ningún lugar ni en ningún momento; pero estaba…, solamente estaba... no en el principio, porque no era el principio de nada; tampoco “antes de”, porque no existía el tiempo. Podría decirse que Dios se hallaba en cero, en el punto cero espacio-temporal.

 

No había luz, mas tampoco obscuridad —por no haber espacio en que esta pudiese alojarse, en caso de existir independientemente de Dios—. Así pues, no había nada, absolutamente nada… ni siquiera la nada…; nada, excepto Él, únicamente Él.

 

Por ser Él solo, su sensación y sentimiento de soledad eran insoslayables. Se sintió solo…, tremendamente solo… e infeliz. No sentía la autosuficiencia…, algo le faltaba (diríase que todo); le pesaba su incompletud. Se vio a sí mismo —se descubrió sin propósito; se sintió vacío—. A falta de un propósito per se dentro de sí, decidió crearse uno.

 

Entonces hizo el universo con una gran explosión, ex nihilo, a partir de cero, desde el punto cero en que Él se encontraba. Aplicó su boca y sopló en aquel punto —como haría después al infundir su aliento vital en la nariz del primer hombre modelado con el polvo de la tierra—, y el punto se infló a manera de globo.

 

La verdad es que pudo haber hecho el mundo ya completo, sin tanto ruido, con soles y planetas ya formados conformando las galaxias, pero, harto de su silencio intrínseco, íntimo, interior, decidió hacerlo surgir de manera estruendosa y espectacular: con un big bang.

 

No obstante, el universo carecía de vida; era materia inerte, sin consciencia. Su universo no le hablaba; no podía dirigirle palabra alguna, ni siquiera mediante el pensamiento, y Dios siguió sintiéndose solo.

 

En un intento de mitigar su terrible soledad, resolvió darle vida y consciencia al universo: Primeramente creó plantas y animales, y, posteriormente, como corona de su obra, creó al hombre a su imagen y semejanza. Ahora ya no se sentía tan solo; había seres que lo reconocían como Dios, su Creador, digno de alabanza.

 

La ilusión de estar acompañado —aunque fuera por sus propias y pequeñas creaciones— le hacía olvidar su inexplicable, insólito, incómodo, insoportable, irrisorio, tragicómico, patético, terrífico, angustiante, alienable, desquiciador y enloquecedor destino: el de ser Dios único y no saber por qué ni para qué.

 

Por ser único, Dios sabía que estaba condenado a su sino solitario, de perpetua soledad —aun si hubiese habido un propósito por sí mismo, independientemente de su voluntad divina—. Sea que crease o no un universo y al hombre —incluso un multiverso y poner en él una gran variedad de seres conscientes—, Dios estaba, irremediablemente, destinado a flotar en el vacío de su absurda existencia para siempre.

 

FIN

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

  • Autor: Alek Hine (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 20 de abril de 2026 a las 00:03
  • Comentario del autor sobre el poema: "Na Arean estaba sentado solo en el espacio como una nube que flota en la nada. No dormía porque no había el sueño; no tenía hambre porque todavía no había hambre. Estuvo así durante mucho tiempo, hasta que se le ocurrió una idea. Se dijo a sí mismo: 'Voy a hacer una cosa' ". ("Mito de Maia", islas Gilbert). "Hubo primero el gran huevo cósmico. Dentro del huevo había el caos, y flotando en el caos estaba Pan Gu, el No desarrollado, el Embrión divino. Y Pan Gu salió rompiendo el huevo, cuatro veces más grande que cualquier hombre actual, con su martillo y un cincel en la mano con los cuales dio forma al mundo". ("Mitos de Pangu", China, hacia el siglo tercero). (Citados por CARL SAGAN, "Cosmos", El filo de la eternidad, p. 287, Barcelona, 1980).
  • Categoría: Cuento
  • Lecturas: 12
  • Usuarios favoritos de este poema: Santiago Alboherna, Salvador Santoyo Sánchez
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Comentarios2

  • Santiago Alboherna

    EX NIHILO no es a partir de explosión, sino que es crear a partir de la nada. El tema de la explosión y el Bing Bang lo inventaron algunos científicos delirantes que les cuesta aceptar la EVIDENCIA.
    No es aburrido hablar tanto de alguien que NO EXISTE ??

  • Nkonek Almanorri

    El Dios que conozco, del que sé y creo no es Éste del que nos han hablados seres imperfectos, la Iglesia criminal como institución, con sus Papas, Obispos, Curas, Monjas y otros especímenes la mayoría criminales; todo eso no es sino un invento de la mente humana que huye de sus infinitas maldades. El Dios que conozco está en el Alma, en la Conciencia y en lo más profundo de los mares, los bosques y los desiertos: Allí donde todo es Silencio infinito.



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