Sergio Chejfec y su mundo literario

Conocí a Sergio Chejfec a través de su obra «Los incompletos«, un libro que si bien no se ubica entre la lista de sus obras más populares, me dejo alucinada. Una obra intrincada que permite acercarse a la propia historia, a los baches de nuestra existencia para rellenar esos huecos, o mínimamente entenderlos.

Su última obra se llama «La experiencia dramática» y podría acercarse en alguna medida a la anterior. En este artículo nos acercaremos al autor y a su obra.

Sobre el autor

Sergio Chejfec nació en Buenos Aires en 1956. Es un importante referente de la literatura latinoamericana de su tiempo y se lo considera un autor innovador y necesario. Entre sus obras pueden citarse «Boca de lobo«, «Los planetas«, «Mis dos mundos» y la reciente publicación «La experiencia dramática«.

Tiene además un blog llamado Parábola anterior. En él, a diferencia de otros autores que utilizan su espacio digital para compartir sus sentires y pensares diarios, Chejfec intenta dejar constancia de su obra. Asegura que no le interesa una incidencia constante sino más bien una presencia mortecina de su obra. Dice:

Chejfec y la literatura

Sergio no ve la literatura como una profesión, no porque le preste poca dedicación, sino porque lo hace de una forma vocacional y porque hoy en día más que nunca resulta sumamente difícil vivir de los libros.

Además piensa que el escritor como tal se concibe como alguien que participa de debates y tienen una cierta presencia social, por lo que él no podría incluirse en el grupo porque dice que hay muchas cosas de las que no tiene una opinión formada.

En alguna ocasión habló de su obra como una especie de navegación narrativa; refiriéndose a que sus novelas se van desarrollando de forma reflexiva sobre la propia realidad narrada. Es decir que los hechos que en ella transcurren son una consecuencia de los sucesos anteriores, y consisten en una respuesta a los mismos; agrega que se trata de un estilo disgresivo y espiralado que se apoya en lo ensayístico para tener cuerpo.

No es un esfuerzo voluntario, dice que escribe como le sale y que las posibilidades materiales de su propia escritura contienen al ensayo como base pero que se construyen en una forma simultánea a como ocurren los hechos.

Un narrador difuso

Lo que me sorprendió profundamente al leer por primera vez a Chejfec fue su voz narrativa; posiblemente porque se presenta de forma tímida y hasta confusa. A través de ella el autor ahonda firmemente en cuestiones absolutamente profundas pero que nacen de elementos cotidianos, como el nombre de una calle, una ventana semiabierta, etc.

Ese narrador es en la mayoría de sus libros el protagonista de la historia y se lo percibe en todos los ángulos de la novela, desde la acción hasta los momentos reflexivos o descriptivos.

Posiblemente sea éste uno de los sellos de Sergio, lo cual lo convierte en un artista increíble, lleno de imaginación y quizás una capacidad de desdoblamiento poco común. Donde el narrador adquiere diferentes formas, convirtiéndose en una entidad difusa y hasta flotante.

La experiencia dramática

La última obra de Chejfec tiene un comienzo un tanto particular. Comienza con la imagen de un párroco que en su sermón intentó graficar la idea que tenía de dios, y dijo que esa imagen que existe sobre él que está en todas partes, que todo lo ve y oye, puede ser similar a la idea de un mapa en línea.

Lo cierto es que con unas primeras páginas tan descabelladas podríamos esperar cualquier cosa, sin embargo es una perfecta introducción para la historia.

Su protagonista, Félix, ve la vida como si se tratara de un mapa,que puede ser mirada desde arriba y siempre puede cambiar porque de acuerdo a dónde nos encontremos puede observarse desde uno u otro punto de vista.

Por su parte, Rose, que a simple vista puede resultar la verdadera protagonista de la historia, cree que la vida debe concebirse como una representación; ella es actriz y cree que hay cámaras por todos lados siguiéndola y que

En esta obra, Sergio recorre la ciudad, desvelando sus rincones, sus historias y reflexionando sobre cuestiones vertebrales de la existencia.

Cabe mencionar que esta obra parece una fusión entre el género narrativo y el teatral e incluso el mismo título puede hacer referencia a ello. Posiblemente esto permite comprender aún más la obra y la visión que de la vida tiene Rose.

Sergio expresa que no sabemos si existe o no un dios que escribe nuestra existencia, lo que sí podemos decir es que todos tenemos la necesidad de representar la realidad de diferentes formas.

Y la literatura ofrece esa posibilidad de instalarse en la sucesión de la vida misma, porque la lectura exige un tiempo físico amplio (lo que dure la lectura) y mientras estamos leyendo, continuamos viviendo.

Esta visión me parece indudablemente extraordinaria porque ayuda a entender a las letras como el arte quizás que más se asemeja a la vida porque la representa de la misma forma en la que ésta se desarrolla.

Como en «Los incompletos«, Sergio permite a través de esta nueva novela acercarse a los puntos fundamentales de la existencia; reformularse esas preguntas que desde hace cientos de años se hace todo ser humano e intentar comprender la razón por la que miramos la realidad de la forma en la que lo hacemos.



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