«Quédate conmigo», de Ayòbàmi Adèbàyó —Gatopardo Ediciones—

Cuando era pequeña asumí que mi madre moriría. Le habían detectado cáncer y por la forma en la que se pusieron el sol, la luna y todos los astros en mi entorno, supe que no estaba equivocada. Comprendí que no me lo querían decir pero que ya era grandecita y que tenía que afrontarlo. Y así lo hice. Silenciosamente, como la mayoría de las cosas que me habían ocurrido hasta entonces y me sucedieron después. El silencio nos educa en la orfandad. Pero mi madre no murió, aunque en mi interior algo se quebró para siempre sin que pudiera hacer nada por evitarlo ni remendarlo. Y es que no sólo maduramos a través de la muerte sino de la no muerte, de la enfermedad que avisa y que no siempre arrasa (o lo hace tomándose todo su tiempo). “Quédate conmigo” de Ayòbámi Adébáyò (Gatopardo Ediciones) me ha devuelto a estas reflexiones. Se trata de una novela dolorosísima que reflexiona en torno a cómo gestionamos el duelo y cómo las presiones socioculturales pueden llevarnos a convertirnos en criaturas dolidas y dolientes.

Las tradiciones que nos cambian la vida

Es un día normal en la vida de Yejide (casi), la familia de su esposo ha ido a visitarlos. Pero esta vez no vienen para insistir en que ella tiene que quedarse embarazada para honrar el nombre de la familia, ni tampoco a proponer nuevas curas milagrosas a su incapacidad de concebir, han buscado una segunda esposa para Akin, su esposo. Este hecho pondrá patas arriba la vida de Yejide (que está en contra de la poligamia y no piensa compartir su esposo con otra persona). Los hechos, sin embargo, se irán desarrollando de una forma imprevista y su vida dará un giro rotundo.

Estamos ante una novela que pone en evidencia el discurso patriarcal frente a la maternidad y la fertilidad y se explaya en torno a la imposición en las mujeres del rol de cuidadoras, madres, protectoras.

En la mayoría de las culturas cuando una mujer no puede quedarse embarazada es estigmatizada y culpabilizada por ello, sin cuestionar si es o no su responsabilidad. Partiendo de este hilo, Adèbàyò va construyendo una historia que funciona como eco de las presiones y los discursos machistas que giran en torno a la maternidad, a la libertad y a la capacidad de las mujeres para ser felices.

Por otro lado, entre las cosas que deberá enfrentar Yejide en esta batalla están sus deseos, en contraposición a la tradición y a las posibilidades de su mundo. En ese sentido, esta novela indaga en los mecanismos a los que se aferra el deseo para abrirse camino contra el pensamiento y obligarnos a doblar las alas. Me habría gustado, sin embargo, que la autora se centrara más en la fuerza de ese deseo, en las contradicciones que debe enfrentar la protagonista. Es decir, que profundizara en torno a cómo la educación y la tradición nos van limando hasta hacer de nosotras criaturas mansas y doblegadas, inapetentes al misterio y a la experiencia vital.

Una novela sobre la orfandad

En hebreo existe una palabra para nombrar a la madre que pierde a un hijo, pero en español no tenemos una palabra para eso. Esto me dijo Fernando Iwasaki hace unas semanas. Me quedé pensando en ello, en cómo nos definen las pérdidas pero cómo ellas también se rigen por una normalización. No es normal que una madre vea morir a su hijo, y el lenguaje parece no querer nombrar lo que no entendemos. Pero Adèbàyò se anima y nos presenta una trama que nombra uno de los temas tabúes: lo que hay de sórdido en la maternidad (y también en la experiencia de ser hijas).

Yejide, fue una niña huérfana de madre que se crió en un hogar poligámico donde el resto de sus hermanos sí tenían madre y ella era la olvidada, la que no tenía cuentos ni tratos especiales, la que veía cómo el amor siempre era algo reservado para los otros. ¿Cómo se es madre después de una experiencia así? ¿Cómo desearle la infancia a alguien teniendo esos recuerdos de la propia infancia? Estas son las principales inquietudes que persiguen a Yejide y que nos acechan en esta lectura.

Contra lo que parece a simple vista, “Quédate conmigo” no es un libro sobre la maternidad sino sobre la orfandad. Yejide está rota no por esa dificultad para quedarse embarazada sino porque carga con un pasado en el que no se reconoce y donde el sentimiento de culpa por la muerte de la madre es raíz de casi todos los sentimientos. En Yejide todo es construcción de identidad contra la honda pena; el deseo salvaje de plantarse delante de los otros y decir bien alto que nadie puede guiar su existencia. Con esa quebrada soledad que nos deja la orfandad, Yejide intenta construir un pasaporte hacia su propia felicidad, pero en el camino el dolor y la pérdida vuelven, porque siempre lo hacen, para recordarnos que no todo tiene solución.

En el proceso de construcción (y deconstrucción), Yejide debe revisar su pasado para perderse en los detalles y reinterpretarlo. Y lo que encuentra le sorprenderá, no sólo por lo pesados que pueden ser los secretos sino por lo ciegos que estamos a veces para enfrentarlos o entenderlos.

Respirar con la voz de las leyendas

Creo que estamos ante una novela muy bien escrita, que hace un uso asombroso de los tiempos y sabe manejar el ritmo (las pausas en la lectura para que el impacto de las epifanías se intensifique) y la narración de una forma impresionante.

En historias que tratan temas tan intensos a veces suele pasarme que noto en la narración una cierta tendencia a repetirse, como si fuera difícil salirse de los tópicos. No me ha sucedido eso con esta lectura, he descubierto claridad y una intención narrativa que hace absolutamente grata y satisfactoria la lectura. Definitivamente, Ayóbámi Adébáyò es una autora a la que no pienso perderle la pista.

Otra de las cosas que quiero resaltar de la narración es la incorporación de algunos cuentos tradicionales, que se cruzan, enriquecen y dan impulso a la propia historia. Entre ellos me ha fascinado la historia de Oluronbi, que Yejide había escuchado de niña y que transmite a sus hijos. Hay en este punto una interesante reflexión en torno a cómo la lectura y las historias nos permiten pervivir y en cómo compartir ese trocito de infancia con los hijos puede hacernos vivir para siempre. Eso cree Yejide, y es en ese punto donde le encuentra sentido a la maternidad.

“Quédate conmigo” es una novela llena de voces que se funden y que se mezclan con las historias. Una muestra de la forma en que la ficción transforma la realidad y ésta se vuelve nítida y a veces soportable, gracias a la fantasía. ¡No se la pierdan!

 

 

 

QUÉDATE CONMIGO
Ayòbámi Adébáyò
Traducción: Irene Oliva Luque
Gatopardo Ediciones
272 páginas
20,90 €

Comentarios2

  • Dolly Lora Arias

    Excelente análisis! Se queda una con el gusanillo acuciante de salir a comprarla. Gracias, Tes Nehuen por compartirlo. Bendiciones!

  • Texi

    -¡Comparto todo lo dicho anteriormente Tes !



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