“Paco Yunque” de César Vallejo

Esta nueva entrega del desván de los libros perdidos viene con una recomendación que me encanta. Vuelvo a Vallejo (o acaso nunca consigo salirme de él, de esa mente tan lúcida y sensual) y aprovecho para recomendarles otro libro mencionado en este ciclo: “Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin”.

En la lectura de hoy nos centramos en la vida de un niño de familia humilde que comienza su educación académica y vamos viviendo esa experiencia desde su percepción, con la humildad del lenguaje que caracteriza a veces a este autor. Esta lectura es imprescindible para cualquier amante de la literatura: “Paco Yunque” de César Vallejo.

Un cuento de infancia y dolor

Mi fascinación por Yunque comenzó a edad temprana. Percibía que había mucho de mí en esa realidad, en ese niño pobre y casi abandonado; aunque sería mucho más tarde cuando entendería hasta qué punto nuestro lazo era férreo. Es lo que tienen las primeras lecturas, que nos rebelan aquello en lo que nos convertiremos, nos obsesionan y nos ayudan a soportar esas situaciones límite animándonos a creer en otros mundos.

Paco Yunque es un niño del campo, de familia humilde, que un día comienza a ir a la escuela, para lo cual debe desplazarse a la ciudad, realizando un largo camino. Desde el primer momento, Paco se siente descolgado. Los demás niños que concurren a esa institución pertenecen en su mayoría a familias de clase media o alta, con entornos absolutamente diferentes a los que el niño está acostumbrado.

Además, la forma en la que se relacionan entre ellos y con los adultos es totalmente nueva para Paco, que no entiende la vida con tanto ruido. Esto lo lleva a sentir una gran soledad que se manifiesta en silencio y dolor del que crece hacia dentro. Por otro lado, algo que lo afecta sobremanera en ese primer día de clase es el ser testigo del trato desigual que el profesor brinda a los alumnos dependiendo de su estatus social. Esto lo lleva a comprender que la vida es mucho más dolorosa e injusta de lo que podría haber creído en algún momento.

Ese contraste que debe experimentar durante las primeras horas de clase se encuentra contado por Vallejo de una forma extraordinaria, y sólo por eso vale la pena leer este libro. Podemos sentir su miedo, su incomprensión, sus humillaciones, muy hondamente (una palabra que le gusta mucho a César).

A largo de la lectura vamos mirando la vida a través de los ojillos curiosos de Paco, y somos testigos de las injusticias que debe soportar por ser tan distinto a los demás alumnos, a la vez que percibimos cómo se va formando en él el deseo de ser libre, de huir de todo aquello y de llevar una vida distinta. Una mirada absolutamente llena de anhelo y de una tristeza inherente a su persona.

Las clases en la literatura

César Vallejo es uno de los poetas latinoamericanos más fascinantes; al que regreso con más asiduidad de la normal. Hay en su manera de trabajar el lenguaje una, para mí, virtud a la que deberíamos aspirar todos, y es su capacidad para partir de lo mínimo, de la ilusión-idea-sentimiento en un gesto, una palabra, una onomatopeya y desde ahí construir todo el entramado de sus obras.

En “Paco Yunque” nos presenta una forma de extranjería que no estamos tan acostumbrados a mirar: la que experimentamos quienes mudamos del campo a la ciudad. En esa extranjería que percibe Yunque, Vallejo siembra sus raíces para arribar a aquellas situaciones difíciles que debe enfrentar un niño criado en el campo que, de pronto, se encuentra con sus compañeros que vienen de realidades tan diferentes. Se presenta en él esa sensación de que todo lo que ha pensado hasta el momento no tiene cabida allí, que la vida debe mirarse desde la ciudad, desde la escuela, desde las instituciones. Y es más; Vallejo parte de esa realidad para abrazar muchas otras, reflexionando sobre las muchas formas de extrañeza que existen.

En este libro nos encontramos con varios personajes que representan a su manera un estrato social, defienden una serie de intereses y empujan a los otros a que respeten su punto de vista. Asimismo, Vallejo plasma de forma intersantísima las pulsiones infantiles, e intenta explicar de qué forma el comportamiento infantil se encuentra estrechamente ligado a la moral social y familiar, y cómo de forma subterfugia las jerarquías y los prejuicios absorbidos en la familia se incorporan al trato que los niños mantienen con sus semejantes.

Leer “Paco Yunque” puede servirnos para interiorizar la forma en la que los niños se relacionan con sus pares y ser conscientes de hasta qué punto esa conducta se encuentra encasillada y guiada por los preconceptos impuestos desde los diversos sistemas y estructuras que conducen nuestro aprendizaje y nuestra experiencia.



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