Orhan Pamuk y la literatura

Orhan Pamuk nació en Estambul en 1952, es un reconocido escritor cuya labor le ha hecho merecedor del Premio Nobel de Literatura en el 2006. Entre sus obras más destacadas se encuentran «Mi nombre es Rojo», «El museo de la inocencia», «La casa del silencio» y «Nieve».

Orhan Pamuk, el apasionado lector

Estambul ya ha quedado lejos, ahora Pamuk trabaja en a Universidad de Columbia en New York y parece un hombre feliz consigo mismo. A punto de cumplir los sesenta años y con una nueva publicación en el horno, una obra que va de los libros que le han gustado, de las lecturas que recomienda, aquellas que lo han marcado significativamente y que han colaborado con el crecimiento de Pamuk como persona y escritor, aportando importantes secretos para sus novelas.

Algunos de los escritores modernos que menciona son García Márquez, Cortázar, Cabrera Infante y Julián Barnes, y destaca de todos ellos su inventiva y su mirada posmodernista, entre los clásicos prefiere a Tólstoi y a Proust y distingue «Ana Karenina» no sólo como la obra maestra de Tolstói sino como la mejor novela escrita en toda la historia.

Internet y la piratería

A propósito de la ley SOPA y demás restricciones que algunos gobiernos están intentando hacer sobre el contenido descargable en la red, Pamuk dice que Internet es algo bueno, lo negativo son las personas que hacen un mal uso de él, dice que en su país, Turquía, existe una versión pirata de cada uno de sus libros, pese a sus quejas y las de su editor para que la justicia pusiera fin a ello, no ha conseguido nada. Dice que a los gobiernos no les interesa controlar la piratería.

Por otro lado objeta que no es detractor del formato electrónico pero considera que controlar el plagio en Internet es aún más difícil que en formato físico.

A Pamuk el darse cuenta que se ha perdido la motivación de la lectura con el gran auge del formato digital, en vez de hacerlo sentir mal lo motiva a escribir, a esmerarse más en su labor, con la esperanza de que al ofrecer un mejor libro la gente se decida a leer.

Ana Karenina, el amor de Pamuk

En una charla que brindó Pamuk en la Universidad de Harvard, a la cual acudieron figuras importantes de la literatura y profesores y alumnos de dicha institución, el escritor planteó una pregunta sumamente perspicaz e intrigante ¿qué estaba leyendo Ana Karenina en la escena de la novela en la que viaja en el tren? Como era de esperarse nadie supo responderle aunque algunos se atrevieron a tirar el nombre de George Eliot, sin embargo nadie lo sabe con certeza, Pamuk asegura que a él siempre le ha intrigado mucho responder a esa pregunta aunque ni siquiera los eruditos pueden hacerlo.

Ana Karenina es su lectura predilecta y ante la pregunta de ¿por qué la ama tanto? explica que son muchas las razones pero por sobre todo porque en ella Tolstói hace las preguntas que todos los libros deberían hacer:¿de qué se trata la vida?, ¿a qué hemos venido al mundo?, ¿qué significan realmente conceptos como la familia, los amigos, el matrimonio, la sexualidad, el amor…?

El arte de escribir novela

Pamuk está convencido que la esencia de una novela radica en la compasión hacia los demás. Es muy importante mostrar la vida a través de los ojos del personaje para poder brindar una perspectiva que nos ayude a compadecernos de los que nos rodean, a entender a nuestro prójimo. Nuevamente utiliza de ejemplo su novela predilecta para ejemplificar este razonamiento. Dice que captamos cómo se siente Ana Karenina en el tren por cómo se halla encarada dicha novela. Sabemos que está confusa y melancólica, mientras observa caer la nieve del otro lado de la ventana.

Luego, agrega que para él la novela es la forma de acercarse a las personas más pobres de Turquía, entender su situación, hablar de ellas, ponerse en su piel y que no se trata tan sólo de un ejercicio respetable, además lo considera ético. Concluye diciendo que la humanidad se basa en eso, en la comprensión de nuestro prójimo.

Aprender escribiendo

Cuando Pamuk decidió convertirse en escritor tenía 23 años. Dejó sus sueños de dedicarse a la pintura y la arquitectura para comenzar a escribir, su familia le dijo que no lo hiciera porque no sabía nada de la vida. Él cree que ellos pensaban que escribiría tan sólo una novela, lo que afortunadamente no fue así, de todas formas asegura que en eso de que no sabía nada tenían razón pero ni Kafka ni Borges sabían mucho tampoco y eran escritores magníficos. Hoy entiende que lo que sabía en ese momento no era nada.

Aquel día lo recuerda muy bien. Cuenta que fue durante la primavera del ´73, en una tarde de marzo o abril.

Posiblemente su familia no comprendía lo mucho que tenía Pamuk que decir, por suerte no los escuchó y se lanzó a la narrativa de esa forma voraz, regalándonos lecturas alucinantes que nos permiten acercarnos a Turquía, a entender la vida de una cultura tan distinta a la nuestra y comprender a ese prójimo presente en todas las obras de Pamuk.



Debes estar [email protected] para poder comentar. Inicia sesión o Regístrate.