Lo más reciente de Amos Oz

Lo más reciente de Amos Oz

Desde que conocí a Fima no puedo sacármelo de la cabeza. Eso es lo que consigue Amos Oz; que te compenetres tanto en sus historias y las vivas tan intensamente que ya no puedas dejarlas. ¿Cómo lo hace? Sí, es cierto que existen algunos trucos para llevar a cabo esto, pero no creo que Oz se guíe por otra cosa que no sea su pasión por las letras. Sus obras tienen música y eso, aunque no sé bien de dónde me llega, es una de las cosas que más me apasionan. Un libro sin música está incompleto.

¡De músico frustrado, nada!

Si bien Amoz Oz asegura que es un músico frustrado y que, de poder componer música no escribiría libros; sus obras son absolutamente musicales.

Leerlo es como sumergirte en una obra de Handel con esa intensidad característica de la música barroca. Y esa capacidad que solo dos o tres buenos músicos han conseguido: suavidad, suspenso y vivacidad. Los personajes de Amos suelen ser personas que han tenido o tienen muy mala suerte, o que no han sabido buscar y trabajar por su propia felicidad.

Cuando se le pregunta a Oz sobre qué escribe responde de forma curiosa:

Y es que es sin duda esa la mejor forma de conocerlo.

Se trata de un autor lleno de matices, como buen músico-escritor. Y que te hace involucrarte (te guste o no, lo escojas o no) en la situación judíos-israelíes. Y tomás partido. Generalmente, consigue que coincidas con su postura: la búsqueda constante de la paz. Y el fin de la guerra, la muerte y la crueldad.

Lo más reciente de Amos Oz

Escribir sobre la esperanza ante la oscuridad

¿Por qué Oz no pierde la esperanza? No parece haber superficialidad en su rostro, limpio y claro. La edad le sienta de maravilla y continúa teniendo esa sonrisa franca cautivadora e hipnótica. Y no pierde las esperanzas, continúa luchando por esa paz que no llega.

Cuando casi todos han desistido de esperarla, de desearla, de buscarla. Oz vuelve a la carga con una nueva obra en la que plasma la situación delicada entre israelís y palestinos. Convencido que un Estado Binacional no es posible, como tampoco lo habría sido unificar Alemania y Polonia después de la Segunda Guerra Mundial.

En lo que respecta a su creación literaria. Cuenta que los personajes vienen a él pero no sabe de dónde (será por eso que no se repite). No se basa en modelos de la vida real, simplemente estos personajes se acercan a él, lo rodean y lo instan a impregnarse de sus realidades. Este proceso suele llevarle mucho tiempo; antes de escribir la primera palabra ya lleva tiempo conviviendo con esos personajes, viviendo esa historia.

Este viaje de los personajes a la mente del autor se produce como los sueños; es decir, que vienen de la vida real pero lo hacen de una forma indirecta y rebuscada. Y de esos sueños provienen obras como «Una historia de amor y oscuridad» o «El mismo mar», obra de la que Oz se siente realmente orgulloso. Dice que consiguió eliminar la mentira separando prosa y verso, confesión y ficción, literatura y música. Y asegura que es lo más cercano a una sinfonía que haya podido componer. Y lo es. Es verdad. Pero no menos que otras de sus obras como «Fima» o «Mi querido Mijael». Es que Oz, aunque intente negarlo, es un músico fabuloso. Y, me atrevería a decir, como pocos.

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La vida en el kibutz

«Entre amigos» es un libro que reúne un conjunto de historias que transcurren en un kibutz durante los años 50.

Una vez más Oz se acerca a la humanidad individual de las personas y a la forma en la que cada uno enfrenta su propia existencia y sus experiencias. pero lo hace de una forma nueva.

Debo decir, por si no ha quedado claro, que me encanta Oz. Y que de todo lo que he podido leer de él nunca he encontrado dos historias que se parezcan. Pero me gusta que todas tengan un interesante elemento común: la reflexión sobre la humanidad y sobre la forma en que las personas luchamos por alcanzar la propia paz. En este último libro la reflexión versa en torno al amor, la pérdida, la muerte, la soledad, el deseo… esas cosas simples y a la vez grandes de la vida.

La vida en un kibutz puede ser asombrosamente interesante. Decenas de familia compartiendo su espacio, riendo juntas, sufriendo juntas, luchando juntas por la supervivencia. Un espacio donde lo material solo tiene sentido en tanto y en cuanto sirve para que todos puedan comer, vestirse, dormir abrigados. Una forma extraordinaria de pasar un día y otro sin el peso del consumismo. Estando en contacto con la vida real, con las sensaciones que importan.

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Cuando no puede amarse más

No sé si lo que me gusta más de este hombre son sus historias o la pasión que hay en ellas. Su fervor cuando habla de la literatura te pone los vellos de punta; así de imprescindible es. En una entrevista relativamente nueva dijo algo al respecto de la literatura que me pareció especialmente interesante y me esbozó una sonrisa.

¿Existe una mejor forma de poner en palabras esta pasión que nos une a todos los literatura-adictos? Se me ocurre que solo una mente brillante, que además cuenta con una pasión extrema, capaz de llegar al límite, puede expresar con tamaña claridad lo que implica seguir con tanta acérrima seguridad una vocación.

Amos sueña con que algún día se lo presente como un ex activista por la paz en Israel; tiene la esperanza de que llegue ese día en el que ya no sea necesario luchar por ella porque la hayan conseguido. ¡Ojalá que así sea!

La paz es posible pero está lejos todavía para Israelíes y Palestinos. Tan lejos como el verdadero reconocimiento que Oz se merece. Porque, pese a su extraordinaria labor y su fantásticas novelas, el jurado del Premio Nobel continúa prefiriendo otros nombres menos merecedores de este galardón. Así las cosas en este mundo.

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