La ley de causa-efecto en la narración

La ley de causa-efecto en la narraciónTodos los escritores o los que nos dedicamos a la comunicación escrita deberíamos ver más cine. Es más; deberíamos imponernos el hábito de ver una cierta cantidad de películas/series a la semana y de analizarlas en profundidad. Eso nos serviría para aprender a trabajar mejor uno de los elementos fundamentales en toda historia: la relación entre causa y efecto. ¿Por qué es un elemento importante en la narración? Esa pregunta es la que intentaré responder en el artículo de hoy.

Relación de causa-efecto en la narración

La relación de causa-efecto es fundamental en una historia porque permite establecer relaciones de coherencia entre los hechos que suceden y los que provocaron su desencadenamiento. Al hacer un buen uso de este elemento nos aseguramos una narración uniforme y sólida.

Todos los elementos que aparecen en una narración deben tener un sentido; de lo contrario, podrían ensuciar el texto y confundir al lector. Y para que exista un sentido deben haberse meditado con antelación las relaciones entre los hechos del presente y el pasado; es decir, los hechos deben estar vinculados a causas (acciones-sucesos que tuvieron lugar con antelación) que los provocaron.

A su vez, los personajes deben respetar una línea de comportamiento que no necesariamente tiene que ser lógica (dependerá de las características psicológicas del personaje fundamentalmente) pero sí debe sostenerse a lo largo de la narración, a no ser que se explique por qué ha cambiado.

La ley de causa-efecto en la narración

Distinguir los fallos de coherencia

Una de las formas más sencillas de descubrir esta pata floja en una historia es enfocarnos en la resolución de los conflictos. Cuando un problema se resuelve de una forma “milagrosa” es indudable que algo pasó en el camino y que el planteamiento no ha sido del todo eficaz.

Otra de las formas para reconocer este fallo en la escritura es prestando atención al uso de frases como “de pronto”, “de repente”, “de improviso”. Es importante tener presente que para utilizarlas es necesario que hayamos establecido una relación entre presente y pasado. Hubo un hecho que desencadenó una reacción en el personaje o que provocó en la situación. Sin embargo es normal encontrarnos relatos donde estas estructuras no conducen a nada o no conectan situaciones.

En una novela las cosas deben explicarse y, si no se cuentan de forma directa deben darse a entender. Esto significa que el relato debe contar con los elementos que propicien el desencadenamiento de los hechos para que el lector pueda hacer las asociaciones pertinentes y comprender el comportamiento de los personajes y las causas que provocan los hechos que está leyendo-viviendo. Este que a simple vista parece un tema sumamente sencillo en la práctica no resulta tan así; la prueba está en que muchos buenos relatos adolecen de falta de coherencia.

La ley de causa-efecto en la narración

El azar en la narrativa

Establecer buenas relaciones de causa-efecto en nuestra narración va a asegurarnos, entre otras cosas, un texto coherente donde el azar no tiene cabida. Pero aquí vamos a hacer una pequeña aclaración.

Si bien el azar es importante en la vida real y también es un elemento presente en la literatura debemos tener muchísimo cuidado con él; no podemos utilizarlo de forma aleatoria y constante, mucho menos para resolver un problema que no somos capaces de solucionar de otro modo. Nada debería suceder por azar; nosotros debemos guiar al azar a una situación pero no darlo por sentado. Pero si hemos sabido establecer unas contundentes causas seguramente los conflictos podrán resolverse con naturalidad e incluso llegaremos a sorprendernos a nosotros mismos al descubrir cómo lo hemos hecho.

¿Se entiende ahora por qué es tan importante obsesionarse con este tema? Es evidente que la ley de causa-efecto es la columna vertebral de toda historia; si no la tenemos en cuenta, si pasamos de ella a la hora de escribir, entonces posiblemente el resultado será pobre y nuestra historia carecerá de interés y coherencia. Así que, a partir de ahora, ¡a prestar más atención y a decidir con cautela el desarrollo de los acontecimientos de nuestras historias! ¿He dicho ya que mirar mucho cine puede ayudarnos muchísimo en este aspecto?

La ley de causa-efecto en la narración



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