Leer a Susan Sontag para leer el mundo

Te decimos por qué Susan Sontag es una de las mentes más brillantes de su generación. No dejes de leerla.

Susan Sontag
Entre las obras literarias más asombrosas del siglo XX se encuentra la de Susan Sontag, no sólo por el manejo del lenguaje sino porque supo contar de forma extraordinaria la intensidad de los tiempos que le tocó vivir. Una de las principales cualidades de su escritura fue desconfiar del ritmo ruidoso y acelerado del mundo y tender a la quietud para poder pensar y construir un mensaje de esperanza desde una ética de la atención y una preocupación absoluta por entender la relación entre percepción y mundo. Vamos a adentrarnos en algunos de los aspectos que la vuelven una de las autoras que debemos leer antes de morir.

La influencia de Susan Sontag

Susan Sontag nació en Nueva York el 16 de enero de 1933. Mostró de forma temprana un interés sólido por el pensamiento y la literatura y con tan sólo 15 años consiguió ingresar a la Universidad de Chicago. Se formó en filosofía, literatura y pensamiento clásico. Posteriormente completó sus estudios en la Universidad de Harvard, en Oxford y la Sorbona. El reconocimiento internacional no se hizo esperar. Durante los años sesenta se convirtió en una de las pensadoras más significativas de la época, gracias a su crítica social y al humor ácido que acompañaba cualquiera de sus textos.

Contra la interpretación, fue uno de los primeros libros con los que consiguió llamar la atención. Publicado en 1966, es una obra que cuestiona de manera contundente la mirada vanidosa y ortodoxa de la crítica y en la que defiende un encuentro sensorial y vivo con el arte. En adelante, el conjunto de su obra sería una reflexión interesantísima en torno a la estética, la ética y la política. Libros como Sobre la fotografía, La enfermedad y sus metáforas y Ante el dolor de los demás, le ayudaron a ganar un sitio de prestigio en el pensamiento occidental.

Su lucha fue activa durante la guerra de Vietnam, siendo una férrea crítica del imperialismo estadounidense y de las diversas formas de autoritarismo que ha ido emprendiendo este país. Fue una de las observadoras más significativas durante el asedio de Sarajevo, y sus opiniones fueron sumamente relevantes para la perspectiva que recibió el mundo entero de aquel suceso.

Sontag falleció el 28 de diciembre de 2004 a causa de una leucemia; su legado es enorme y la influencia se siente notable en toda la literatura posterior. Su capacidad para abordar determinados temas y su exigencia estética y ética han hecho de ella una de las pensadoras más influyentes de la literatura estadounidense del último siglo.

Susan Sontag

La mirada de Susan Sontag continúa influyendo en la literatura

El dolor y la responsabilidad

Más que preocuparse por el qué decir, Susan Sontag prestó atención a la forma activa de la lectura, de qué manera el lenguaje actúa sobre el cuerpo y la vida. Podría decirse que su forma de entender la literatura fue a través de una mirada honda sobre lo que ésta puede provocar en la realidad. Esta mirada, sin embargo, no implica renuncia a la crítica y cuidado en el lenguaje, sino en todo caso se enfoca en huir de las formulaciones simplistas y la domesticación del lenguaje para construir expliocaciones tranquilizadoras y, por el contrario, ofrecer obras incómodas donde la autora imprime su resistencia a la inmediatez y el ruido, y pone en palabras lo que está mal del mundo.

En su obra Ante el dolor de los demás, Susan Sontag se pregunta sobre la forma en que percibimos la herida de los otros y el trabajo del arte en ese aspecto. Una obra llena de interesantes reflexiones que nos invitan a pensar en la percepción, la compasión y las formas simbólicas que adopta el dolor en la Historia del Arte. La autora se pregunta por qué ciertos dolores al repetirse terminan pasando desapercibidos y, en lugar de despertar conciencia, provocan insensibilidad en los demás. No propone respuestas claras pero sí interesantes preguntas que pueden servirnos para mirar mejor el mundo.

Sontag propone en ésta y en la mayoría de sus obras un cambio de actitud que supone asumir la responsabilidad de la mirada. Preguntarnos desde dónde miramos, con qué marcos, con qué lenguaje, y también hacia dónde nos dirigimos después de haber mirado. Leerla en estos tiempos complejos es una buena manera de acercarnos a la realidad desde otro lugar, para aprender que la lucidez no es fría, y que la empatía sin pensamiento puede ser otra forma de violencia. Leer a Susan Sontag para leer el mundo es una manera de cultivar una actitud: desconfianza frente a los relatos generales buscando claridad a través de las preguntas. Su escritura sigue siendo necesaria y luminosa, por lo que es un buen momento para volver a ella.

Susan Sontag

Susan Sontag, una de las pensadoras más influyentes del último siglo



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