Segunda entrega de dos artículos en los que exploramos a fondo la evolución temática y formal en la obra de Alfonsina Storni.

La semana pasada compartí la primera parte de dos artículos en torno a la figura de Alfonsina Storni (lo puedes leer aquí), a propósito de la conmemoración de su fallecimiento. En esta segunda parte abordaré su manera de cuestionar la realidad a través de la forma, abrazando el modernismo y exponiendo el espíritu de una época de rupturas a través de la innovación y la experimentación formal en su poesía. Sin lugar a dudas, Storni es uno de los ejemplos más fascinantes de la literatura argentina.
La rebelión de la forma en Alfonsina Storni
Si en el capítulo anterior hablamos de la evolución del pensamiento de Alfonsina Storni, en este vamos a centrarnos en su poética, pasando de la liberación emocional a la liberación formal, lo que nos permitirá comprender cómo fue al completo esa transformación en la figura de Storni. La manera en la que su voz fue creciendo, pasando de una primera etapa muy ligada a las convenciones sentimentales de su época y una última etapa totalmente diferente, alejada de las expectativas de su tiempo y demostrando ser una escritora libre, compleja y amiga de la experimentación.
De todas maneras, ese camino de crecimiento no fue parejo: al leer sus primeros poemas ya encontramos la chispa del querer hacer algo distinto; de ninguna manera esos primeros poemas son apenas el ensayo de una voz que todavía no ha llegado a ser del todo, como muchas veces se la presenta. Storni era una escritora inquieta y tanto en la diversidad de temas como en el tratamiento estructural de su obra podemos encontrar esta cualidad. Puso en crisis todo lo conocido y trabajó por una escritura desprendida de todo mandato.
En ella, la evolución no consistió en abandonar una escritura para sustituirla por otra, sino en buscar nuevas formas para los temas preexistentes y preguntas importantes para romper con el encorsetamiento de una época. En sus obras La inquietud del rosal, El dulce daño e Irremediablemente, todas ellas previas a los años veinte, Storni presenta motivos reconocibles de la tradición modernista pero reformula la mirada del amor y el deseo desde la escritura femenina.
El resto de su obra es un procurar hacer del lenguaje un territorio para intervenir el mundo: El dulce daño, Ocre y Mundo de siete pozos se encuentran alejados de los anteriores pero comparten con ellos la pulsión de una escritura frontal y llena de curiosidad. Para Storni, el cuerpo no funciona únicamente como el espacio de la emoción sino que es un barco a la deriva, que se ve estimulado por la realidad y a la que la navegante no puede controlar por completo. El mundo entra en el ser y desorganiza su mirada.

Alfonsina Storni y la poesía del Modernismo
La poesía por encima del mito
Alfonsina Storni trabajó sobre algunos temas de forma obsesiva: el amor, el cuerpo, lo cotidiano, la soledad y las relaciones entre los sexos. Desde una obra tremendamente privada e intimista reflexionó sobre asuntos sociales de alta relevancia y puso en palabras conflictos también políticos. De este modo dejó en evidencia que la poesía debe ocuparse de la realidad y que los asuntos que atañen a los individuos también se encuentran atravesados por lo colectivo y lo político.
Es seguramente esta capacidad suya por trascender los temas y la forma para interpelarnos lo que la ha convertido en una de las poetas más leídas del panorama literario del siglo XX, referente ineludible del modernismo rioplatense. En sus poemas no encontramos respuestas o grandes pensamientos articulados, sino preguntas, dudas, inquietudes vitales, y consiguió a través de una escritura salvaje y libre que las mujeres encontraran una voz en la literatura de la época.
Su muerte, el 25 de octubre de 1938, en Mar del Plata, quedó ligada para siempre a la imagen de una poeta que se adentra en el mar, aunque su final no debería eclipsar la amplitud y la complejidad de su obra. Enferma de cáncer y atravesada por el dolor, Storni se quitó la vida. Tenía cuarenta y seis años y acaba de escribir uno de sus poemas más brutales, «Voy a dormir». Su muerte alimentó el mito, pero sería interesante acercarnos a su poesía poniéndonos por encima, porque Storni fue mucho más que un símbolo. Una escritora que supo transformar el conflicto vital en una búsqueda radical de libertad.

Alfonsina Storni, una escritora contra su tiempo

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