«El hundimiento», de Manuel Vilas —Editorial Visor—

«El hundimiento», de Manuel Vilas —Editorial Visor—Es difícil leer a Manuel Vilas y no hundirse; sobre todo si se acerca al vértice del que pende tu equilibrio y lo presiona con fuerza. Lo que viene después es una sacudida que no te dejará en el mismo lugar; más a la izquierda, más al centro o a la derecha, pero siempre más abajo. Estas son las consecuencias de leer «El hundimiento» (Visor), su último libro de poesía, que ha sido merecedor del XVII Premio de Poesía Generación del 27.

Se trata de una obra que cuenta con todos los elementos que debe tener un buen poemario: una idea potente explotada con un sentido auténtico de la lírica y una tensión que se va manteniendo de poema en poema y que te permite reflexionar sobre diversos temas; aunque siempre hablemos de lo mismo: de nuestra capacidad para sobrevivir. Un libro que quiero recomendarles con buenos argumentos (creo) en este artículo.

La muerte que nos hunde

Es difícil escoger un poema de entre tantos buenos; sin embargo, en «El hundimiento» hay uno que me ha cautivado a tal punto que he tenido que colgarlo en mi escritorio, junto a otros; me gustan los poemas que se hacen compañía y me acompañan. Esta forma de colgar más íntima que el muro de las redes; en un espacio físico al que llegan pocos ojos, donde todavía hay silencio para la poesía.

«El inmaculado» es un poema lleno de muerte… y de vida. La genialidad de Vilas es que sabe ubicarse al filo del precipicio sin caerse. ¿Cómo contar un casi ahogamiento de la infancia sin caer en términos cursis, en salvamentos forzados o en frases hechas? ¡Lean este poema! Én él hallarán todas las respuestas.

En estos versos se plantea la intensa dicotomía que en los momentos de desesperación nos impone el deseo de vivir y el de dejar de hacerlo. La tensión aquí se va tejiendo entre el agradecimiento por no haber perecido en algún río de España ‘donde mis padres me llevaron‘ y la ira por haber sido salvado; porque aquel día, por haber escogido arrancarlo del agua, alguien lo obligó a vivir ‘la mentira de la vida. Sin duda, sólo por este poema valdría la pena acercarse a este libro; aunque claro está que hay muchos muchísimos otros llenos de rigor poético y de una fuerte intensión literaria que deben leer.

«El hundimiento», de Manuel Vilas —Editorial Visor—

Lo que la poesía es

Todos hemos leído y recitado alguna vez aquellos versos de Bécquer que dicen: ‘¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía… eres tú‘ sin comprenderlo profundamente me temo. Porque ese «tú» no es precisamente el sujeto amoroso receptor de los poemas románticos. En él hay en realidad un mundo, un otro mucho más sugerente que el ser amado. Ese poema nace de esa necesidad de escribir, de volverse poesía; de ver en el poema el reflejo de un yo profundo al que (en general) nos dirigimos. Porque resulta para los apasionados de la lírica, la escritura,el único modo de encontrar la belleza, acaso de sobrevivir.

En «El hundimiento» ese «tú» se va transformando de unos poemas a otros en entidades más o menos ficcionales (estimo) que van cobrando vida y deambulan por las páginas como perdidos zombies. Y hay de fondo una búsqueda existencial intensa y desgarradora que es sin duda la que le da tono y esencia a este libro.

A lo largo de estas páginas reptan los humillados, los hombres confusos que han perdido las esperanzas, que se han sentido huérfanos, olvidados por sus padres, por su patria, por sus hermanos. Y que se han abrazado al dolor de esa otra parte de la sociedad, la de los invisibles que viven y que se quedan apartados intentando que el impacto dure-duela menos.

Sentido del humor, una capacidad imaginativa y reflexiones profundas es lo que encontrarán en este libro. El miedo, la soledad, la injusticia y la incapacidad de amar y/o ser amado también se ven reflejados en algunos poemas y tientan al lector. ¡Ven, Vilas, quiero darte un abrazo! La tristeza del que se sabe derrotado; del que lo ha dado todo por un suelo, por una idea, por una pasión y que al ducharse ve la circulación de su propia sangre. Esa agua bendita que nos corre por dentro y que nos obliga al desagüe, que se secará cuando el corazón decida dejar de latir y que nos devolverá al origen: cuando no éramos más que un sueño (o no sueño) que aún no había sido puesto en palabras o en materia.

En ese punto, cuando ya parece que el aire va a faltar para siempre se posiciona la voz poética y habla, reflexiona y se aferra a la poesía que es como el amor no correspondido: lo único verdadero e intachable. «Escribo para que la gente AME» escribe Vilas en su blog. ¿Cómo no amar, no sentir el golpe intenso del amor que arrasa la cordura al leer tamaño poemario?

«El hundimiento», de Manuel Vilas —Editorial Visor—

Patria

Me estimula encontrar lazos que unifiquen el sentir y el vivir de aquellos autores que me gustan, o a los que admiro. Y Vilas es ambas cosas. Es difícil no sentirte fatalmente atraída por un poeta que cuando se acerca a la poesía se convierte en narrador y cuando escribe novelas es un elocuente poeta. La prueba de ello puede ser sin duda su última novela «Los inmortales» (hay otra, sí, «Setecientos millones de rinocerontes», pero no puedo hablar de ella porque aún la tengo en la lista de «próximas lecturas»).

Encontrar similitudes entre los autores que te apasionan o a los que admiras -y Vilas es ambas cosas- es casi tan divertido como encajar las piezas en un puzle de 5000 piezas. Al principio parece que no vas a conseguirlo pero con el correr de los días-meses-años vas encontrándole la vuelta. Vilas se acerca a Cortázar. Ambos escriben sobre la fantasía y hacen de ella un nuevo género literario y ambos se posicionan contra el éxito y los chovinismos. Esta es una de las características que más me ha gustado de «El hundimiento»; los poemas referidos a la sociedad española actual (que me valen también para la argentina y para otras que he conocido de cerca) y su rebeldía contra las imposiciones culturales me parecen de una inmensa grandeza.

Hay un conjunto de poemas desgarradores en torno a las provocaciones del patrioterismo, de ese sentir nacionalista empedernido y asqueroso, que pueden servir para reflexionar el concepto de patria, de hogar. Pienso que hay que ser muy valiente para decir estas cosas, para escribir sobre la no-patria cuando nos bombardean películas y series de soldados americanos dando su vida por su país.

La poesía de Vilas nos acerca a un autor que se apoya en la narrativa, elimina los lirismos y se preocupa por el ritmo y la forma. Conseguir un buen poema que se encuentra al límite entre poesía y prosa es sin duda una de las escrituras más difíciles y arriesgadas; y en su caso, lo hace de maravilla.

Sólo sé escribir y me estoy quedando sin palabras‘, dice Vilas… Espero, sin embargo, que todavía tenga mucho más para decir puesto que autores como Manuel o Julio sólo nacen una vez y se quedan para siempre: imprescindibles salvavidas que nos salvan del hundimiento a los que nos resistimos a unirnos al grupo de los pesimistas porque confiamos en la poesía como herramienta liberadora y potenciadora de los sueños. Necesaria para transformar nuestro pequeño mundo.

Lean «El hundimiento» con cautela. ¡Cuidado! Los primeros instantes son de sumergirse a lo profundo de las aguas dolorosas y sangrantes, pero humor, sonrisas y pasión vendrán a nuestro rescate e impedirán que nos hundamos.

 
 

 
«El hundimiento», de Manuel Vilas —Editorial Visor—

El hundimiento

Manuel Vilas

Visor de Poesía, 2015

XVII Premio de Poesía Generación del 27

ISBN: 978-84-9895-898-0

148 páginas

10 €

 
 

 



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