La eterna discusión: Florida vs Boedo

Dentro de los grupos literarios vanguardistas de principios del siglo XX se encontraron dos movimientos fundamentales surgidos en Buenos Aires: Florida y Boedo. En este artículo hablaremos sobre ellos y sobre las diferencias y similitudes que existían entre ambos.

Pese a que muchos aseguran y que durante años se ha manifestado la inmensa diferencia entre ambos grupos, los límites que los dividieron eran muy ambiguos; de hecho muchos artistas que afirmaron pertenecer a uno de ellos, posteriormente expresaron su afinidad por las ideas del otro, o simplemente sus obras manifestaron su contradicción.

Movimiento Vanguardista

El vanguardismo incluye en su interior a diversos grupos, aunque los mismos no se identifiquen con las ideas fundamentales de los otros. Tanto Boedo como Florida fueron movimientos que se identificaron con las ideas provenientes de la vanguardia; sin embargo cada uno manifestó una posición diferente, es decir que encaraba el arte desde una perspectiva diversa. Posiblemente el dividir tanto a estos dos grupos es incoherente dado que ambos tenían una línea basada en el movimiento vanguardista.

Porque pese a las ideas individuales de cada grupo, lo que caracteriza a cualquier grupo vanguardista es su deseo de cambio, de romper con la tradición y sobre todo, de conseguir un estilo auténtico que no busque imitar a otros, sino que sea el resultado de revolución artística.

En lo que respecta a la poesía, el vanguardismo propone modificar la estructura del poema, utilizando los recursos para mostrar un mundo interior amplio, explorando lo irracional, sin darle gran importancia a la lógica de la métrica, por ejemplo.

Existen ciertos términos estrictamente ligados al vanguardismo, estos son: Cosmopolitismo (unión entre poetas de diferentes países para hacer crecer la literatura), Ingenio (anteponer la fantasía a la realidad y valerse de la novedad para crear nuevas formas) y Métrica (se dejan a un lado los moldes estipulados tanto para rima, la medida y el ritmo para valerse de nuevos estilos).

Grupo Boedo

El grupo Boedo surgió en la década de 1920 y su nombre hacía referencia al barrio donde tuvo lugar su nacimiento, la sede de la editorial Claridad (Boedo, 837). No fue casualidad el haber escogido este barrio, era uno de los lugares donde vivía un gran número de obreros; y, siendo que el grupo se caracterizó por entender el arte como una forma de proporcionar herramientas para entender la realidad, identificándose con los más humildes y poniendo en palabras el sufrimiento de ellos, tiene mucho sentido no sólo que hayan escogido ese lugar para reunirse, sino también que hayan adoptado ese nombre.

Las ideas que motivaban este movimiento estaban todas relacionadas con la temática social y el objetivo fundamental de sus integrantes era vincular la creación con las existencias de los sectores populares, sobre todo del movimiento obrero.

Antonio Zamora, un periodista socialista que trabajaba realizando crónicas sobre el movimiento obrero en el Diario Crítica, fue el fundador de la Editorial Claridad en 1922. Lo hizo con el objetivo de difundir toda aquella literatura popular y con contenido social. A partir de entonces comenzaron a acercarse muchos artistas, no sólo del ámbito literario, reuniéndose cada equis cantidad de tiempo para conversar sobre cuestiones de estilo y demás aspectos concernientes al arte; de este modo comenzaba a existir el grupo Boedo, del que se considera fundadores a Leónidas Barletta, Nicolás Olivari y Elías Castelnuovo.

Lo que motivaba a los integrantes de Boedo era el deseo de innovar en el arte desde los hechos y no desde las formas. Es decir, contar historias, mostrar con contundencia los conflictos de las clases marginadas y puntos de vista políticos sobre las situaciones sociales. Rescataban la importancia del qué por sobre el cómo y renegaban de la retórica como único camino hacia la estética literaria.

Entre los principales artistas que formaron parte de este movimiento estaban: Álvaro Yunque, Raúl González Tuñón y Roberto Arlt.

Grupo Florida

El Grupo Florida, que también es conocido como Grupo Martín Fierro, es el otro movimiento vanguardista de principios del siglo pasado, del que se destacan su empeño por modificar las formas literarias y artísticas para conseguir una estética orientada a lograr un cambio social.

Ambos nombres hacen referencia a los orígenes de la entidad, la sede la Revista Literaria Martín Fierro que estaba ubicada en la esquina de Florida y Tucumán, en la ciudad de Buenos Aires. La revista Martín Fierro contó entre sus fundadores a uno de los poetas más destacados de la generación del ´20, Girondo, quien escribió el manifiesto que más tarde marcaría las bases del grupo Florida.

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El grupo Florida suele ubicarse cerca de las elites económicas, no sólo porque la sede donde se reunían estaba en el centro de la ciudad, sino porque sus ideas no estaban ligadas a las circunstancias de las clases marginales, sino que buscaban innovar a partir de las formas.

Posiblemente el grupo Florida haya sido el que consiguió más repercusión porque formaban parte de él personajes destacados de la literatura, como lo fueron Oliverio Girondo, Jorge Luís Borges y Raúl González Tuñón.

De todas formas, muchos de estos autores aseguraron que la rivalidad entre ambos grupos no era más que una broma, incluso opinaban eso escritores de otros lugares, el propio español Ramón Gómez de la Serna habló del «Grupo de Floredo«, al referirse a todos los artistas pertenecientes a ambos movimientos.

En Florida se buscaba la innovación a través de la revolución de las formas, cuestionando entre otras cosas la métrica y la rima de la poesía, apoyando las ideas surrealistas y ultraistas y en general todas las tendencias vanguardistas europeas.

La tradición los ubica en lugares opuestos, sin embargo, ¿importan realmente tanto las diferencias? ¿podemos únicamente leer y admirar a autores de uno de los grupos?

Personalmente me identifico con muchas de las ideas que movieron a Boedo; sin embargo leo fervorosamente a escritores ubicados en el grupo Florida como Oliverio Girondo y Ricardo Güiraldes. No creo que basándonos en los estereotipos podamos encontrarnos realmente con la libertad, mejor es hacerlo a través de la apertura.

Supongo que abandonar ciertas tendencias que entorpecen la belleza del arte es fundamental para rescatar lo que es realmente importante, más allá de las ideas en sí, el respeto por la diversidad y la libertad de expresión.

Comentarios1

  • AMachini

    Simplemente genial. No tenés idea de cuanto me ayudaste, ahora entiendo todo. Salu2 🙂



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