La esperanza de Ángela Ruiz Robles en la educación

La esperanza de Ángela Ruiz Robles en la educaciónLa esperanza que algunas personas tienen en la humanidad es la verdadera responsable de que todavía tenga sentido nuestra existencia. Una esperanza por la que muchos han luchado y luchan a diario; mientras otros intentan corromperla.

Ángela Ruiz Robles fue una de aquellas personas capaces de mirar más allá de sus propias necesidades y pensar en una realidad inclusiva e igualitaria; la recuerdan por haber inventado un interesante artilugio precursor del libro electrónico, aunque su verdadera hazaña fue confiar en la educación como una herramienta indispensable para el futuro. Sobre su esperanza y su pasión en la educación escribo en este artículo.

La creadora de la Enciclopedia Mecánica

Ángela Ruiz Robles nació el 28 de marzo de 1895 en un pueblo de León. Hija de una familia acomodada podría haber tenido una vida tranquila si se hubiera conformado con lo que se pretendía de la mujer en su tiempo. Pero no, Ángela quería más. Sabía que había en ella una razón vital para existir y quiso descubrirla. Por eso, al poco tiempo de terminar el magisterio, se presentó a las oposiciones de maestra en Ferrol, las ganó y se mudó a La Coruña donde comenzó a trabajar por un sueño que le quitaba el dormir: la búsqueda de una educación gratuita y accesible para todos.

Hoy Google la recuerda por haber creado la Enciclopedia Mecánica y nos la presenta como una de las tantas mujeres inventoras olvidadas por la historia. Pero Ángela es mucho más que ese artilugio; es más, ese invento es el resultado de toda una vida dedicada a la búsqueda de una pedagogía más confortable para el alumnado y accesible para todos.

Podría haberse convertido en una revolucionaria de las herramientas educativas a nivel mundial, si hubiera aceptado la propuesta de una empresa norteamericana a financiar su invento. Pero, por alguna razón que solamente podemos atisbar en las pocas biografías y referencias que nos han quedado de su vida, rechazó esta opción. Nuevamente, la esperanza. Ángela creía que encontraría en su país los medios económicos para solventar y distribuir este invento que podría cambiar la educación para siempre.

Pero a España todavía no le importaban sus creadores, sólo le prestaron atención para darle premios, como la Cruz de Alfonso X el Sabio (paradójicamente, Alfonso quizá sí lo habría financiado). Y Ángela se tuvo que conformar con ver su proyecto expuesto en un museo.

La esperanza de Ángela Ruiz Robles en la educación

Pasión por la educación

Ángela recibió una educación amplia que le permitió conocer a tiempo que el mundo se encuentra dividido entre quienes pueden controlarlo y quienes obedecen. Y su esperanza —esa esperanza que mantiene viva la experiencia de humanidad de la que hablaba al principio—, su esperanza le hizo creer que otro mundo era posible. Unida a esa ilusión estaba su pasión por la enseñanza. Y éstos fueron dos ingredientes vitales en su experiencia que la empujaron a buscar nuevas alternativas de pedagogía en la educación , para ofrecer un aprendizaje fluido y contundente a sus alumnos.

Al principio de su estancia en Ferrol se dedicó a enseñar a niñas de un orfanato, a infundirles la necesidad de buscar más allá de las propias posibilidades y a buscar una vida acorde a sus deseos. Pero más adelante, Ángela se dio cuenta de que el gran problema de España era la falta de escolarización en los adultos; por eso, decidió comenzar a impartir clases a los obreros que estuvieran interesados en aprender a leer y escribir. Su necesidad de entregar sus conocimientos al mundo, la llevó a abrir la primera escuela de adultos en la región: un proyecto más ambicioso e interesante, sin duda, que la propia Enciclopedia Electrónica, pero que apenas se le endilga.

La esperanza de Ángela Ruiz Robles en la educación

Verdades mentiras

Existe una gran controversia que enfrenta el invento de Ángela con el que patentó Michael Hart en 1971. Durante la jornada de hoy muchos medios de comunicación se hacen eco de ella para fundamentar (sin hacerlo) que Ángela inventó el libro electrónico. Esta es una de esas media-verdades que se repiten sin miramientos y que no se enfoca en el invento de esta leonesa realmente.

El libro mecánico creado por Ángela es sin duda un precursor de lo que años más tarde patentaría Hart y que hoy conocemos como libro electrónico, sin embargo era un artilugio muy diferente; sobre todo porque para ella tenía que ser una herramienta al alcance de todos, cosa que no fue ni será el libro electrónico que depende no sólo de la energía eléctrica sino también de Internet (cuesta creerlo pero todavía no son servicios de distribución equilibrada en este mundo). Y en este punto reside la verdadera importancia del invento de Ángela, tan comprometida con las personas marginadas y el sector humilde de la población.

La enciclopedia mecánica ofrecía la posibilidad de contar con varios textos (distribuidos en bobinas como las viejas cámaras de fotos) que podían consultarse en un mismo artefacto. Pero mientras el libro electrónico, se destaca por funcionar de forma eléctrica, el invento de Ángela era mecánico. Esto, que a simple vista puede resultar una nimiedad, es un dato importante porque el proyecto de Ángela estaba destinado a todos los niños, a aligerar el peso de sus mochilas, a conquistar la igualdad entre las personas. Y es que a ella la movía esa esperanza en la humanidad, la misma que nos flaquea a todos cada día, y estaba convencida de que la mejor forma de alimentar esa esperanza era a través de la educación.

La esperanza de Ángela Ruiz Robles en la educación

Comentarios1

  • Rapsodico

    Gracias a este tipo de personas, somos un poquito mejor. Tres hurras por Ángela Ruiz Robles. Un abrazo, Tes.



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