Escritores & política

La historia de los escritores es también la historia de la política. Difícil es que un poeta, un novelista o un cuentista se abstenga de pronunciarse políticamente a través de sus textos o por medio de manifiestos de colectividades y grupos que le hacen el juego a la izquierda.

Don Benito Pérez Galdós, autor de Fortunata y Jacinta, escribió sus famosos Episodios Nacionales llevado por sus jóvenes años que sintieron la pasión de los vientos cambiantes.

Vivió en carne propia la revolución de julio de 1852; la vibración de la multitud cortesana, los atentados y las vociferaciones del clero de Madrid hallaron en él a un individuo de armas tomar.

Pérez Galdós participó de los entreveros humanos y de la pólvora y nos lo cuenta con memoria puntillosa en sus Episodios Nacionales.
Los inestables tiempos políticos de su España formaban -a menudo- un escenario borrascoso donde el pueblo, resentido ante la arbitrariedad, erigía héroes salidos de las muchas noches confusas que se viven en tiempos de revolución, para ordenar -después- su fusilamiento al amanecer.

¿QUIÉN NO RECUERDA?

Ya se sabe que la revolución devora a sus hijos.

Pablo Neruda bregó por el comunismo, junto con Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Elvio Romero, César Vallejo y otros que creyeron en la poesía social.

¿Quién no recuerda la Oda a Stalin de Pablo Neruda?
¿Y quién no ha tomado una actitud apasionada y nerviosa contra la oda de marras?
El autor de Los versos del capitán» fue comunista.

Mas el comunismo se desplomó sobre él y sobre la figura del presidente de Chile, Salvador Allende, cuando Augusto Pinochet ordenó bombardear el Palacio de la Moneda.

Ernesto Sábato también hizo política. El autor de El túnel, obra aclamada con entusiasmo por el escritor francés Albert Camus, colaboró -activamente- con las Madres de la Plaza de Mayo en la búsqueda de los desaparecidos durante el régimen militar en la Argentina. Fue un digno luchador de los derechos humanos. Aún vive. Sobrepasa largamente los noventa años.

El poeta ruso Vladimir Maiakovski (1894 – 1930) apostó sus mejores versos por la revolución comunista. Cansado de ver al valiente pueblo ruso oprimido por el zarismo, se jugó por el comunismo, participando en la elaboración del primer manifiesto futurista ruso. Sin embargo, acabó decepcionado.

¿Quién puede entender que el poeta que mejor cantó a la revolución terminó sus días suicidándose?
Grandes y pequeñas hipótesis se hicieron sobre la causa o el motivo de su autoeliminación.
El caso es que sigue siendo, por la calidad de sus obras y por la radicalidad de sus sentimientos un ícono de la poesía social.

LA FLAUTA ESPINA DORSAL

Para todos vosotros, los que me gustaban o me gustan, guardados por las imágenes santas en la cueva,levanto el cráneo lleno de versos,como una copa de vino en un brindis de sobremesa.

Pienso más y más a menudo:
sería mejor poner el fin
con la punta de una bala:
Hoy mismo,
por si acaso,
doy un concierto de despedida.

¡Memoria!
Recoge en la sala del cerebro
las filas inagotables de los amados.

Vierte la risa de los ojos en los ojos.

Adorna la noche de bodas pasadas.

Verted la alegría de la carne en la carne.

Que la flauta no se olvide de nadie.

Hoy tocaré la flauta
en mi propia espina dorsal.

Vladimir Maiakovsky



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