El enemigo íntimo de la escritura, el bloqueo literario

El enemigo íntimo de la escritura, el bloqueo literario

Eso escribía Kafka en su diario. ¿No han tenido esa misma sensación alguna vez? Se trata de una experiencia a la que muchos escritores han tenido que enfrentarse en algún momento. Recibe el nombre de bloqueo literario, dragón de los escritores, monstruo de la laguna, catoblepas o página en blanco, y siempre nos está acechando. Es ese enemigo que todos tenemos dentro y que intenta boicotear lo que más amamos: escribir.

La pregunta es: ¿Existe una forma de superar este bloqueo? Si bien todos seguimos consejos diferentes a la hora de enfrentarnos a la escritura, existen una serie de tips que pueden ser útiles para la mayoría. En este artículo presento uno que me han dado y que me ha servido muchísimo; espero que a ustedes también.

El creador, el crítico y nosotros

Todos los autores llevamos dentro a un creador y a un crítico. El primero se apodera de nosotros e intenta llevarnos por caminos intransitados, nos instiga a liberarnos y a poner en palabras aquello que se cruza por nuestra mente de forma desbocada. Esta parte de nosotros mismos nos permite disfrutar al estar creando, volar y sentirnos libres.

El segundo, el crítico, es el que nos limita. Es la parte de nosotros que debe encargarse de controlar lo que hacemos y de verificar si hemos conseguido lo que queríamos o podíamos dar y toma decisiones en torno a lo escrito. Se trata de depurar aquello que hemos desarrollado de forma desaforada con nuestro yo creador, para dejar una obra acabada. Es el encargado de descubrir si hemos creado al personaje que nos proponíamos, si la trama realmente es interesante y si no han quedado cabos sueltos.

Pero estas dos entidades que conviven en nosotros no siempre consiguen hacer su trabajo correctamente: o bien porque no llegan a tiempo o porque la desmotivación provoca que se desacelere nuestro trabajo. Entonces, sufrimos lo que se conoce como hoja en blanco. Y nos sentamos frente al ordenador o cuaderno, con una idea clara pero con la incapacidad de plasmarla correctamente.

Este bloqueo suele suceder porque antes de escribir ya creemos que no vamos por el camino correcto. El crítico llega antes de tiempo y boicotea todo lo que viene a nuestra mente y que al creador puede resultarle atractivo. Si el crítico se adelante nos bloquea e impide que escribamos una línea.

El consejo que suele darse ante esta situación es que despejemos nuestra mente y trabajemos para que el crítico llegue recién cuando nos acerquemos por segunda vez a nuestro texto. De este modo, el texto ha tenido un poco de tiempo para descansar y la mirada del crítico será más acertada. De este modo, es sencillo descubrir qué le falta a la historia y trabajar sobre un hecho o párrafo en particular.

El enemigo íntimo de la escritura, el bloqueo literario

Cuando la inspiración nos abandona

Otras veces, el bloqueo surge por una falta total de inspiración.

Cuando dejamos que nuestro entorno: los problemas, obligaciones, tristezas o experiencias en general se involucren en nuestra labor, esta se vuelve muy difícil. Por tanto, dejar a un costado nuestra vida personal puede ser una idea excelente para concentrarnos en nuestra tarea y tener éxito.

Por otro lado, crearnos demasiadas expectativas sobre lo que hacemos también puede jugarnos en contra. Lo mejor más que planear, es hacer. Escribir mucho, todo lo que podamos intentando alcanzar pequeños objetivos. Y, teniendo siempre presente que lo más importante de la escritura es el proceso de creación; disfrutar de él es una de las mejores actitudes que podemos tomar, lo que cundirá nuestro tiempo y nos guiará por un camino de aprendizaje fabuloso.

Algunas personas solo conciben la escritura si se encuentran inspiradas; para ellas la hoja en blanco puede ser mucho más devastadora. Porque comienza como un bloqueo y más tarde se transforma en desánimo, que las lleva al punto de no desear saber nada con esa historia que habían comenzado y que, hasta poco tiempo atrás, les gustaba y cautivaba.

En esas situaciones lo mejor es forzarse a escribir. Porque muchas veces la inspiración desaparece porque nuestra mente se vuelve remolona y no quiere hacer su trabajo. Y, ¿saben cuál es la mejor forma de arreglar esto? Imponernos una rutina de escritura. Verán como al cabo de unos días ha vuelto la inspiración y su historia se halla otra vez sobre rieles.

El enemigo íntimo de la escritura, el bloqueo literario

Relajarse y escribir: lo mejor que se puede hacer contra el bloqueo

Ahora les cuento un truco que a mí siempre me ha funcionado para superar el bloqueo.

Consiste en sentarse frente a una hoja o frente al teclado (hay que escoger el método que mejor nos resulte para inspirarnos, en el que sintamos que las palabras fluyen sin que seamos capaces de evitarlo) y poner la mente en blanco. Una vez que hemos logrado un cierto grado de relajación tenemos que empezar a escribir. Puede sernos de gran ayuda observar nuestro entorno y describirlo. No tenemos que preocuparnos por nada, solo escribir.

Dejar a un lado la importancia de las estructuras gramaticales. Escribir como si voláramos; desapareciendo lentamente del mundo y metiéndonos en esa hoja. Durmiendo en el lapicero, en la ventana, en cualquier cosa que nos inspire.

En mi caso, me sirve muchísimo rodearme de naturaleza: sentarme bajo un árbol (a ser posible con pájaros cerca) o en la arena junto al mar (en días nublados, sin gente cerca) e ir anotando en un cuaderno frases inconexas, sin tener un destino.

Las musas son importantes pero no lo son todo. Trabajar intensamente y proponernos pequeñas metas cada día es la mejor forma de realizar un trabajo eficiente. Así que ya lo saben: si se sienten bloqueados no se obsesionen. Mejor, trabajen por recuperar el entusiasmo en una de las actividades más bonitas que existen sobre la tierra ;) .

El enemigo íntimo de la escritura, el bloqueo literario

Comentarios4

  • Rapsodico

    "Las musas son importantes pero no lo son todo. Trabajar intensamente y proponernos pequeñas metas cada día es la mejor forma de realizar un trabajo eficiente"
    Así es, Tes. Esas últimas líneas de tu fantástico artículo recogen una de las claves para escribir.
    Tomo nota, las imprimo y las coloco en lo alto de mi cabecera ;)

    • Tes Nehuén

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Espero poder ponerlas en práctica yo misma. Teorizar siempre es fácil ;)
      Un abrazo enorme.

    • Carmen Ubeda Ferrer

      Sus consejos me parecen muy apreciables y estoy convencida que siguiéndolos las musas llegaran tarde a la cita. Saluditos Carmen.

      • Tes Nehuén

        ¡Seguro que sí, Carmen ;) ! Un abrazo

        • Carmen Ubeda Ferrer

          Lo mismo para ti, Tes, un abrazo, Carmen

        • Juan Pablo Amador

          Tes.
          ¡Qué de cierto tienen tus palabras! A mi me resulta difícil concentrarme en escribir debido a mi trabajo, cuando más siento la necesidad de despotricar mis versos en una hoja me veo limitado por las actividades a veces un tanto agobiantes de mi trabajo, lo cual promueve que las musas se escondan cuando obtengo el preciado tiempo, sin embargo no me quejo, más bien al contrario soy muy afortunado porque tengo trabajo y porque no pierdo la inspiración, es cosa de aprender a fijarme pequeñas metas y llevarlas a cabo de a poquito. Tambien acepto que me he bloqueado tantas veces como hojas hay en el otoño y que he intentado tirar por tierra todo cuanto hé escrito, e incluyo que a veces el crítico es más fuerte que el creador, y es tan mezquino que se aferra a dañarme psicológicamente. Tal vez mi trastorno bipolar sea más bien eso, el pleito interno que me traigo entre estos dos entes que conforman mi figura y mi esencia, sé que debo disciplinar a ambos, que es por mi propio bien y el de mis obras. Pero al fin y al cabo pienso y siento como artifici: bohemio, renegado, insurrecto, nostálgico, impulsivo y soñador.
          Como siempre Tes, me has dejado muy agradecido contigo y tus palabras y consejos. Me has dado luz nuevamente.
          Te mando un enorme abrazo.
          JP

          • Tes Nehuén

            Juan Pablo. A veces las musas nos juegan malas pasadas porque quieren probarnos hasta qué punto estamos apasionados... ¡NO dejemos que ganen ;-)
            Un abrazo enorme y gracias por tus palabras.

          • Nhylath

            De verdad, que sí.., "la mente se vuelve remolona y no quiere hacer su trabajo"... me ha sucedido muchas veces, pero ahora con tus maravillosas recomendiones llenas de luz...¡a seguir trabajando para recuperar el entusiasmo de escribir en esas hojas que muchas veces son más que blancas!... y hacer el esfuerzo para que no sólo sea "teoría"!... Un fuerte abrazo, Tes!...

            • Tes Nehuén

              Sí, eso es lo difícil, poner en práctica, ¿verdad? Un abrazo gigante. :-)



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