Edgar Allan Poe, consejos de autores consagrados

Ya hablamos acerca de las recomendaciones de dos grandes escritores, Julio Cortázar y Horacio Quiroga, en esta tercera entrega del ciclo de lectura presentaremos los consejos de otro prestigioso narrador, Edgar Allan Poe. Consejos que vendrán bien no sólo a autores de relatos de terror, sino a todos aquellos que les interese la ficción. Espero que les sean de utilidad.

Trabajar sin descanso

Allan Poe aseguraba ser un escritor entregado a su trabajo; se reía de aquellos que intentaban hacer creer al mundo que sus obras provenían de instantes de frenesí y una pasión tan fuerte que les hacía perder consciencia de sí mismos y el resultado era una obra de arte que ni ellos sabían bien cómo había surgido. El escritor decía que esta era una “bonita” forma de entender la composición pero que se alejaba completamente de la realidad.

Muy certero. La labor de escribir es ardua, cansadora, muchas veces odiosa; y ¿quién mejor para hablar de ella que quienes se han entregado a este trabajo con completa dedicación?

Según Poe antes de escribir una historia un montón de ideas se acumulan en la mente, mezcladas, contradictorias y muchas de ellas inútiles; después existe una labor interna para ordenar y rescatar lo que puede servir, olvidando aquello que no sea trascendente en la obra. No es un juego de niños, es una labor intensa, donde todos los sentidos deben colaborar si se desea conseguir un resultado satisfactorio.

El propio Allan hace un exhaustivo análisis sobre la composición de su obra “El cuervo”, acotando que para él la creación de cada uno de sus historias es minuciosa. De hecho, expresa que ningún punto en la creación de esa obra ha sido fruto del azar o la intuición, sino que es el resultado de una elaborada meditación. Dice que dicha historia avanzó hacia su resolución con la exacta precisión con que se resuelve un problema matemático.

La dimensión y el terreno

En este análisis Poe expresa que lo fundamental en toda creación es la dimensión. Tener presente la necesidad de palabras que formarán parte de la historia o expresión literaria, puede ayudarnos a entender cuál es la extensión adecuada para la misma.

Cuando una obra es demasiado extensa el autor debe resignarse a que no puede utilizar el efecto de impresionar en el lector, porque la historia va a dividirse en partes (siendo leída en diferentes momentos, mezclándose con la realidad del sujeto) y, sabiendo esto debe decidir si vale o no la pena prescindir de esa herramienta. Si bien algunas historias no pueden contarse brevemente, otras cuyos autores las extienden demasiado podrían haber estado compuestas por muchas menos páginas y resultan mucho más entretenidas e interesantes que lo que finalmente fueron.

Cuando el autor se para frente a un tema a tratar debe tener presente en primera instancia qué tipo de texto desea producir, y por ende, las dimensiones que éste tendrá; porque cada género exige unos estándares, dice:

Al decir esto último, Poe hace referencia al efecto que el poema provoca en el lector, que asegura se encuentra ligada íntimamente a la extensión del mismo.

Pensando en estas cuestiones, es que finalmente Poe comprendió que un poema extendido no podía superar los 100 versos, y escribió “El cuervo” teniendo esto presente. El resultado fue un poema compuesto por 108 versos.

Poe Comenta que antes de escribir dicho poema pensó en cuál era el efecto que deseaba causar en el lector, y asegura que la claridad en este aspecto puede prometernos una obra que pueda ser apreciada realmente por quien la lee. La idea central debe mantenerse fija, sin divagar demasiado en asuntos que no afecten al mismo; pero a su vez esa idea debe respetar lo fundamental en la poesía que es la belleza, que no es otra cosa que una forma apropiada y clara en la que los objetos surgen por una causa determinada.

Buscar una obra artística

Lo siguiente a tener presente es la obtención de una curiosidad artística que genere incitación en el lector y que sirviera para la construcción del poema. Éste es el motor en torno al cual gira toda la obra y que para conseguirlo es necesario llegar a una profunda reflexión acerca del arte y sus funciones, acerca de lo que podía encontrarse de artístico en el poema.

Hablando de “El cuervo”, por ejemplo, expresó que su preocupación en torno a lo estético del poema desde el punto de vista artístico, se detuvo en la idea de conseguir un estribillo que sin ser reiterativo expresara claramente la idea central del poema: optó por uno breve y donde la intensidad en cada parte fuera diferente; pese a que ese estribillo estuviera compuesto básicamente de una sola palabra, al leer el poema, puede entenderse una diferencia en el carácter, lo cual creo que es un logro inigualable.

Poe asegura que la muerte le intriga, le llama, le gusta y al pensar en este poema quiso combinar dos ideas que daban vuelta por su cabeza, por un lado la de un amante que lamenta la pérdida de su amada, por el otro la figura del cuervo repitiendo esa palabra Nevermore. Uniendo estas dos ideas, consiguió un poema sobre la muerte absolutamente auténtico y dinámico.

Para terminar, Poe agrega que la originalidad no es algo para lo que haga falta un instinto o intuición especial, sino un trabajo duro, de un autor dispuesto a dejar a un lado todas aquellas posibles frases o ideas que no puedan aportar a su obra algo realmente imprescindible.

Para terminar este texto de consejos, les dejo un vídeo con el poema “El cuervo” de Allan Poe; espero que lo disfruten tanto como yo.

Comentarios4

  • Amediana

    Para disfrutar a Allan Poe, al poeta, al maestro, siempre hay tiempo y deseos...

  • Caracola

    Disfrutè el video y el buen articulo, gracias, abrazos

  • ninoska80

    Excelente el video!

  • berenice ramos

    me encanto :))))))



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