Curiosidades sobre Vicente Blasco Ibáñez

Arroz y tartana (1894), La barraca (18989), Cañas y barro (1902) o Sangre y arena (1908) son algunas de las grandes obras que nos legó el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (1867 – 1928). Un autor este que, entre otras, fue el impulsor del realismo y del naturalismo, lo que contribuyó a que se convirtiera en una figura importantísima dentro de la literatura de España.

Precisamente por ese valor que tiene, queremos adentrarnos un poco más en su vida y en su obra y queremos hacerlo a través de algunas curiosidades. Toma nota:

  • Desde pequeño mostró un gran interés por la literatura y eso le llevó a descubrir no solo la obra de Victor Hugo, entre otros. Especialmente le fascinó ‘Los miserables’ (1862). no obstante, si había un autor que le encantaba ese no era otro que Miguel de Cervantes Saavedra.

  • Con tan solo 16 años fundó su primer periódico.

  • Siempre le apasionó la política y no dudó en dejar clara su postura a favor de la República. En concreto, quien más le influyó en ese sentido fue el escritor y activista Constantí Llombart (1848 – 1893). En más de una ocasión se metió en problemas por ese activismo, que le llevó a tener que abandonar la ciudad vestido de pescador y a marcharse a París así como a ser detenido en alguna ocasión. No obstante, a pesar de todo, no hay que pasar por alto que también logró ser diputado en el Congreso.

  • También se mostró totalmente contrario a la monarquía y a la Iglesia. De ahí que incluso participara en actos que consistieron en ‘reventar’ los rosarios de la aurora que se encargaba de organizar el arzobispado.

  • Estudió Derecho, pero apenas ejerció en ese sector.

  • Su primera obra fue La torre de la Botella (1882).

  • En 1916 publicó su novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis, ambientada en la Primera Guerra Mundial. Con ella consiguió un enorme éxito en Estados Unidos, tanto es así que fue el libro más vendido en ese país de todo el año 1919. Es más, el mundo del cine se interesó por ella y fue adaptada teniendo como protagonista a uno de los actores estrella del momento: Rodolfo Valentino.

  • Fundó con su amigo, Francisco Sempere, la editorial Sempere con la que lanzó al mercado grandes clásicos de la literatura a precios económicos para que todo el mundo pudiera tener acceso a las mismas.

  • Era un apasionado de la música, especialmente de la de Wagner.

  • La historia y la mitología, además de la política, también le fascinaban. Por eso eligió nombres muy especiales para sus cuatro hijos. Así, les llamó Mario (el nombre más ‘normal’), Julio César, Sigfrido y Libertad.

  • A pesar de que viajó mucho por el mundo, tanto por Europa como por América, Valencia siempre fue para él muy especial. De ahí que siempre conservó una casa en la Playa de la Malvarrosa, donde hoy está su casa-museo. Es más, ha pasado a la historia como el escritor de novelas valencianas pues en ellas muestra a la perfección la cultura, los rincones y la manera de vivir de dicha comunidad. Ejemplos de ello son las ya mencionadas Arroz y tartana o Cañas y barro.



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