«Almas muertas», de Nikolái Gógol

"Almas muertas", de Nikolái GógolEsta semana he dedicado varios artículos a la literatura rusa. Primero fue la reseña de «Curso de literatura rusa» de Vladimir Nabokov, después, un texto sobre la relación de Dostoyevski con el alcohol. En el artículo de hoy para el desván de los libros perdidos escribo sobre «Almas muertas», de Nikolái Gógol, así coronamos la semana de una forma bien fría.

El valor de las almas

«Almas muertas» es una novela que vio la luz en 1842 y que para muchos buenos lectores representa una de las grandes obras rusas del siglo XIX. De hecho, a Gógol se le conoce como el padre de la gran prosa rusa de ese siglo, título que comparte con Aleksandr Pushkin, cuya obra “Eugenio Oneguin” ya forma parte de este ciclo, ya que ambos supieron cambiar rotundamente la historia de la literatura. Y pienso que la lectura de «Almas muertas», hermana de sangre de los relatos «El abrigo» y «La nariz», puede ser una maravillosa forma de entender por qué y cuán imprescindible es este autor para la narrativa universal.

En «Almas muertas» nos encontramos con Chíchikov, quien sin ningún tipo de escrúpulos desarrolla un plan que consiste en comprar el alma de personas fallecidas. Cabe mencionar que en aquella época los siervos pertenecían a sus señores; por lo tanto, son estas almas las que están en juego (las que él desea comprar).

Pero ¿para qué quiere Chíchikov poseer almas? Pues porque está convencido de que una vez tenga este capital podrá solicitar un crédito al Estado: es decir, pretende usarlas como aval para que el Estado le pague con una propiedad perdida, y de este modo convertirse en millonario, que es el único sueño-objetivo de su existencia. Con este objetivo, comienza a recorrer las grandes extensiones de territorio de la Rusia rural para ponerse en contacto con los terratenientes y cerrar con ellos este negocio.

Las almas que Chíchikov va adquiriendo en esta travesía pertenecen a siervos que por determinadas razones hubieran fallecido o desaparecido pero cuyos propietarios no lo hubieran declarado: esto habría acarreado para ellos la obligación de contribuir al Estado con el valor que dichos siervos suponían, puesto que ya no formaban parte de su «capital».

A simple vista suena a un plan descabellado; sin embargo, a través de él Gógol introduce varias problemáticas en su narrativa y va reflexionando en torno a ellas. Además, descubrimos a través de la lectura ese impresionante talento del ruso para crear una ficción que se inclina por momentos por un tono satírico y en ocasiones abraza el drama. A su vez, Gógol se caracteriza por ser un autor con impresionantes cualidades para la creación y planteamiento de personajes; incluyéndose entre ellos la caracterización de escenarios y paisajes. A través de esta lectura, de hecho, nos enfrascamos en un viaje largo y aventurero hacia el profundo corazón de Rusia. Sin duda, para cualquier persona fascinada con este país, esta lectura es imprescindible.

"Almas muertas", de Nikolái Gógol

La maestría de Gógol

Algunos de los temas que trabaja Gógol en esta interesante novela son la corrupción, los falsos profetas, las diferencias de clases y, sobre todo, la naturaleza del alma humana. En ese sentido Gógol es un autor que podríamos vincular a Dostoyevski, en cuanto a que en su narrativa hay una especial preocupación por la comprensión del alma humana.

En esa búsqueda Gógol nos permite acceder a pequeños fragmentos de la infancia de Chíchikov. Observar la violencia y la crueldad con la que su padre lo ha tratado y de qué forma el materialismo que rodeó aquellos primeros años le formó para continuar por ese camino. El resto de su vida es un ir y venir de aquí para allá intentando relacionarse con aquellas personas que pudieran darle algo a cambio. No piensa en el amor, sólo concibe la idea de casarse para que su mujer, que deberá provenir de una familia rica, le otorgue poderes y riquezas y, si tuvieran hijos, la única razón que podría endulzar esa experiencia es la idea de que nadie olvide que él ha existido.

Pero la vida no ha sido fácil y después de deambular de un trabajo desagradable a otro, su ruinosa existencia se le presenta como una interminable espera de algo que jamás conseguirá: la riqueza. En este punto surge la idea de la novela, a partir de un objetivo claro en el personaje, que deja todo lo que tiene para conseguir algo más grande, en algo que considera es el mejor plan de su vida.

«Almas muertas» es una obra completísima que no sólo nos permite apreciar la versatilidad de Gógol sino también de disfrutar del puntapié inicial al Siglo de Oro de la Literatura Rusa; por todo esto no podía faltar en el desván de los libros perdidos. ¡Disfrútenla!

"Almas muertas", de Nikolái Gógol



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