La poesía de Franco Buffoni

El Festival de Poesía de Málaga nos descubre la voz maravillosa del poeta Franco Buffoni. Mañana, en el Museo Ruso.

La poesía es una forma de mirar en el pasado, de llegar a la infancia sin la culpa, de hurgar donde la herida y reconstruirnos. La poesía, en la mayoría de los casos, puede que no cure pero ayuda a ordenar los recuerdos. Y eso hace Franco Buffoni a través de una poética que enlaza lo cotidiano con el mito. Así, parte de imágenes específicas –fotografías hundidas en la memoria– y a través de ellas viaja al paisaje de otro tiempo para iluminarlo con una reescritura más justa que el recuerdo. Estamos ante una poesía fascinante que parte de la inquietud sensorial y llega a la ternura del lenguaje.

Del amor salvaje a la violencia del sistema

La poesía de Franco Buffoni nos ofrece una constante contraposición entre la realidad y el mundo de los sueños, el mundo de la fantasía y el mundo mitológico. El deseo de vivir en ese otro escenario al que nos llevan los libros se encuentra dibujado con precisión y belleza. Pero aquí está su ingrediente más interesante, esa fusión de opuestos. Me explico.

Por momentos es casi una poesía elegíaca sobre la luz de la imaginación que se ensucia con la experiencia, pero en otros versos esa nostalgia se vuelve canto a la sabiduría de los años, que permiten ver la realidad sin el romanticismo propio de la infancia. Buffoni juega maravillosamente con estas dos ideas y nos regala una poesía que presenta un punto de vista ambivalente y, por ende, vivo.

Mirarse a través de las fotos, recuperar la voz del niño y reconstruir, de este modo, la mirada de la identidad estableciendo una conversación profunda y apasionante entre las dos voces que lo habitan. Porque la infancia es para siempre, decía Ana María Matute. Ése es el gran hallazgo que se nos brinda al leerlo.

Si te encontraras con tu yo del pasado, ¿qué le preguntarías? Cuántas veces nos habrán hecho esta pregunta y cuántas veces nos habremos quedado en blanco. Buffoni nos regala un buen punto de partida para esta pregunta de difícil respuesta. Revisa el pasado con el anhelo de hablarle a ese yo que fue, perdido, desorientado, deseando integrarse en un mundo inhóspito, y de asegurarle que no lo intente, que la vida no es para tanto. Pero lejos de tratarse de una mirada pesimista, parece tocada por la luz de la experiencia.

Hay un acercamiento a la mirada del niño desde lo que la madurez permite para intentar entender por qué la idea sobre ciertas cosas se mantiene intacta. Porque te amaba, dice Buffoni, intentando entender por qué el amor cambia tanto con los años, y sin embargo, no envejece. Parece haber una intención de volver al pasado y de reinterpretar los mitos desde una luz nueva. Y el resultado es una poesía que está a mitad de camino entre la nostalgia y la ternura.

Y desde ese amor salvaje, tan instintivo como cierto, pasa a la naturaleza de la maldad y de la violencia. En algunos poemas puede intuirse una pregunta que duda acerca de la distancia entre estos opuestos. Y aquí me ha parecido interesante la búsqueda de reinterpretar lo que es natural y lo que es impuesto culturalmente. Y podríamos establecer una conexión entre la raíz del pasado y el presente, entre la violencia doméstica y la que ejercen los estados, como en este poderoso poema.

Hay en ese sentido poemas tanto duros como precisos que permiten una visión nueva y tangencial de los temas principales de su poesía; una lectura que se produce al margen del poema, donde duermen las voces de la infancia. Franco enlaza el potencial (que no los actos) de la violencia del sistema, que provoca ese miedo que planea sobre muchos de los poemas, con la violencia doméstica, la del padre que aúlla y araña la psique de sus hijos. La claridad con la que trata ciertos temas sobre los que la poesía no se ha extendido lo suficiente me parece fabulosa.

También parece haber una búsqueda que escarba sobre el origen del mal. Dónde surge el odio por el que es distinto, en qué lugar aparece la violencia como salida cuando la mente no da a basto. Encontramos potentes y dolorosos poemas en torno al padre que sumido en el sistema es capaz de abandonar la fe en el hijo, de cumplir con los otros y romper su promesa de cuidado y comprensión para siempre. La violencia del sistema y la homofobia son otros temas muy bien tratados por Buffoni, de forma sutil a veces, contundente en ocasiones, como en este poema.

La voz que conquista las infancias

Una de las cosas que más me ha fascinado de su poesía es la fuerza de la voz poética. Un yo que se mira pero en el que cabemos todos. Un yo cansado pero cubierto de una aureola de luz que le permite hacerse camino. En medio de las sombras, de las dudas, la poesía avanza, exige, pone en palabras esa herida y sigue preguntando, hasta mañana, y así.

Ese movimiento que tienen sus versos me ha resultado hipnótico. Y movimiento es la palabra precisa, pienso, porque el poeta, y lo dice, pudiendo escoger la inmovilidad y esperar la muerte, se decanta por la palabra. Y ¿qué es esa necesidad de seguir diciendo, de seguir recomponiendo los fragmentos del rompecabezas, sino luz? Su poesía nos ofrece una mirada nueva sobre el mundo y nos invita a mantenernos activos y despiertos.

Y aunque en la mirada poética hay un intimismo que pone sobre el lienzo instantes específicos y recuerdos biográficos, la suya es una poesía llena de tradición y de encuentro: nos incluye a todos y nos abriga a todas. Por todo esto creo que nadie debería dejar de leerlo.

Franco Buffoni estará leyendo algunos de sus poemas en el Festival Irreconciliables. La cita es mañana, jueves 3 de octubre, a las 18.30 en la Colección Museo Ruso Málaga-S. Petersburgo, ubicado en Avenida Sor Teresa Prat, 15. Si estás en la ciudad, no te lo pierdas. Se me ocurre que es un sitio idóneo para escuchar su poesía, porque el Museo tiene esa cosa de clásico que avanza sobre la modernidad, de la infancia que vuelve y se resignifica. ¡No faltes!

Y por último, no quiero olvidarme de comentar que la editorial Pre-textos sacará muy pronto una antología con algunos de los poemas más importantes de la obra de Buffoni; por primera vez podremos leerle. ¡Estemos atentos!

Y termino con este poema que me parece verdaderamente alucinante.



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