4 novelas sobre bailarinas

La música nos acompaña desde el principio. Mantenemos con ella una relación primitiva. La música aparece antes que el lenguaje y puede servirnos para representarlo. A lo largo de la historia de la literatura se han escrito muchísimas novelas que tienen como protagonistas a cantantes e instrumentistas, algunas de ellas fascinantes; todas ellas, necesarias para comprender lo que se esconde detrás del brillo y la ornamentación de las diversas disciplinas musicales.
Pero hoy quiero centrarme en historias que giran en torno a la danza. Bailarinas que viven y sienten la vida a través de un oficio tan sacrificado como fascinante. A continuación les dejo cuatro novelas que creo que merecen muchísimo la pena.
 

1- «La memoria del cuerpo» de Patricia Almarcegui

El cuerpo nos permite conocer el mundo y también explicarlo. Y la danza es sin duda la disciplina artística que mejor puede expresar esta relación que establecemos con la música y con el mundo. Esto me dijo Patricia Almarcegui en una charla que tuvimos ayer y que publicaremos muy pronto.

Sin duda no resulta difícil entender sus palabras cuando nos zambullimos en su última novela, «La memoria del cuerpo» (Fórcola Ediciones) y nos encontramos con P. una primera bailarina que tiene que afrontar el paso (y el peso) de los años y descubrir la forma de reinventarse. Una novela que trata sobre el esfuerzo, la pasión y el éxito y también sobre la soledad, el desarraigo y el declive biológico. De momento, una de las mejores narraciones que he leído en lo que va del año.

2- «Mi vida» de Isadora Duncan

Pocas mujeres hubo en el siglo XX que hayan revolucionado tanto la escena cultural como lo hizo la bailarina Isadora Duncan. Sin embargo detrás de aquella mujer fuerte, atípica y desacomplejada había una persona con sus miedos, su sufrimiento y sus frustraciones. La lectura de «Mi vida» de Isadora Duncan nos permite quitar el tupido velo y acercarnos a su tragedia (con todos los matices que supo tener en su vida) para descubrir al genio que habitaba en el interior de esta fabulosa lámpara que danzaba y hacía brillar toda melodía que rozaran su cuerpo.

La forma en la que supo reinventarse continúa siendo para nosotras un manifiesto contra las imposiciones y los estereotipos por lo que leerla también puede servirnos para reivindicarnos nuevamente como solitarias guerreras de lo absurdo, que termina siendo lo único por lo que vale la pena morir.

3- «Contradanza» de Blanca Lema

La danza, cuando explora lo más hondo del corazón y la experiencia humana, puede ser una herramienta fascinante para comunicar pero también para describir el dolor, la crueldad y la muerte. En su novela «Contradanza», Blanca Lema nos invita a empatizar con Pirina, una profesora de danza Butoh, que descubre la desilusión y el dolor y debe enfrentarse a una realidad gastada que no da muestras de mejorar.

Con una escritura pasional y por momentos irónica nos lleva de la mano, nos hace danzar mientras leemos, y hermanarnos con sus personajes y con ella misma en ese punto en el que el dolor y la poesía comparten rasgos universales y nos impulsan al acercamiento. Una novela dura, que por momentos nos hace sacudir la cabeza, porque no todo lo que encontramos es agradable o fácil de tolerar. Sin duda, una novela muy interesante que combina música, coreografía y lenguaje poético.

4- «Las bailarinas no hablan» de Florencia Werchowsky

Una bailarina que ha perdido el deseo de bailar pero se da cuenta de que es lo único que ha aprendido a hacer. Ese es el punto de partida de «Las bailarinas no hablan» de Florencia Werchowsky, otra novela sobre danza que podríamos incluir en esta lista. Escribir sobre aquellas mujeres que no triunfan, después de haberlo dejado todo por la danza, esto es lo que se propone la autora.
Y lo consigue entregándonos una novela durísima que habla sobre las segundas oportunidades pero sobre todo acerca de la importancia de tomar decisiones respecto a nuestras pasiones que tengan que ver con nuestros deseos y no con lo que nos aseguran es «bueno para nosotros».

Sacrificio y aceptación son las dos actitudes que se le exigen a una bailarina. Esa es la certeza que nos queda a leer estas cuatro novelas. Vale la pena introducirse en ese universo para conocer de cerca en qué consiste esa entrega. Los invito a leer a estas cuatro autora y a mantenerse atentos a la entrevista con Patricia Almarcegui, que publicaremos prontito.

Foto: Revista Gata Flora



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