Jacques Cazotte

El escritor francés Jacques Cazotte, uno de los catorce descendientes con los cuales Marie Taupin y Bernard Cazotte conformaron una numerosa familia burguesa, nació el 7 de octubre de 1719 en la localidad de Dijon.

Jacques CazotteEste autor al cual bautizaron en la iglesia de St. Etienne, tras ser formado en su infancia y adolescencia por los jesuitas, asistió a la universidad de su ciudad natal, donde en 1739 se graduó como Bachiller en Leyes.

Dos temporadas más tarde se instaló en la capital de Francia donde, por intermedio de uno de sus hermanos, se sumó al cuerpo de Marina conformado por funcionarios civiles y conocido como la Pluma. Por ese entonces también demostraba intereses culturales, dedicándose a la poesía y leyendo fábulas en reuniones de intelectuales.

Los años siguientes lo encontraron en Martinica, sitio que quien se desempeñara en las islas de Sotavento como inspector abandonó momentáneamente para retornar a París, volviendo al territorio caribeño en 1954 y quedándose allí hasta 1759.

Ya casado con Elisabeth Roignan, fijó su residencia en la comuna francesa de Pierry y tuvo tres hijos: Jacques, Simon y Elisabeth.

Al hacer foco en sus contribuciones literarias aparecen diversas publicaciones que a lo largo del tiempo le dieron popularidad a escala internacional, entre ellas un cuento conocido en español como “La pata de gato”, otro relato titulado “Los mil y un disparates” y una combinación de prosa y verso difundida bajo la denominación de “Olivier”. Después saldrían a la luz “La aventura del peregrino” y “El diablo enamorado”, su obra cumbre. Este material, además de haberse traducido a numerosas lenguas, fue representado como opereta con el nombre de “El infante de Zamora”.

Su hija, exigiendo clemencia por él en compañía de una multitud, lo salvó de ser asesinado en el marco de las llamadas Masacres de Septiembre que se desarrollaron en 1792. La suerte de Jacques Cazotte, sin embargo, no se extendió demasiado: pronto fue encarcelado y condenado a muerte, siempre teniendo la incondicional compañía de su descendiente mujer. En sus instantes finales, el autor solicitó que el pelo que le cortaban se lo entregaran a su heredera y redactó unas líneas dedicadas a su esposa e hijos. El 25 de septiembre de 1792 al atardecer, este hombre fue sometido a la guillotina en la plaza parisina del Carrusel.



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