Federico García Lorca

Vals en las ramas

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Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas luchaban con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el gloo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.

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Comentarios11

  •  
    El príncipe Fito me gusta
  •  
    Pruden Precioso y lúdico este Vals en las ramas. García Lorca, todo poesía...
  •  
    Rafael Merida Cruz-Lascano Excelsa poesìa, precioso poema. Tiene un ritmo encantador.-
    Un grande poema de UN GRANDE POETA.-

    Rafael.-
  •  
    maria clementina muy lindo poema
  •  
    Cedro Bello poema. Gracias por compartir.
  •  
    Xely Bonito poemas... bonitas letras... Federico siempre grande!! :)
  •  
    Elsy Alpire Vaca Bellísimo poema, gracias.
  •  
    ingrid chourio de martinez ¡Bellísimo juego de palabras de donde se desprende un imaginario que puebla los sentidos!
  •  
    El Ángel Solitario hermoso poema, me gustas sus rimas, la imaginacion para colocar cada verso escuchando perfectamente al corazon
    gracias por la fantasia de estas letras
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    shashi Me gusto, muy lindo
  •  
    aragontercero Me parece ver a esa monja cantando dentro de una toronja mientras contempla ese duro marfil de carnes invisibles y envidiando las ramas desgajadas que bailan con él.

    Lorca, erótico y prudente.
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