Santos Domínguez Ramos

La memoria, ese alcázar (IV)

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Como a los lobos negros que por la noche bajan,
envueltos en la sombra, al río para beberse
estrellas y ventiscas, la memoria, ese azogue
opaco y cuarteado, te devuelve al secreto
oasis y a los corceles planos del espejismo.
Otra vez es la turbia sintaxis del recuerdo,
la ballesta tensada contra la luz herida.

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Santos Domínguez Ramos

Comentarios1

  • mati tremendo poema,

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