Marosa Di Giorgio

La tierra que papá compró cuando éramos niñas...

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La tierra que papá compró cuando éramos niñas, quedaba frente del infierno; pero, era tan hermosa; los árboles gigantescos, y las achiras que parecían mujeres con la mantilla negra y la canastita de tizones y pimpollos.

Detrás iban las acacias, las quimeras y el árbol que siempre me daba espuma. El infierno quedaba unos pocos metros más allá, no sé dónde, arriba, entre las piedras y los árboles, parecía un altar. Allí, el fuego ardía, siempre; a veces, era una hoguera; otras, sólo un punto rojo; al volver del colegio, lo miraba fijamente. El dueño aparecía sólo de tarde en tarde; era hermoso, de astas afiladas; la manta le flotaba alrededor del cuello, hecha de su misma leve carne.

Algunos vecinos huyeron aterrorizados. Otros le llamabas: El Señor.

Papá decía: 'Si él no molesta a nadie'.

Pero yo dormía,apenas; de noche cuando todos dormían me asomaba a las puertas; veía al Dueño ajustar las tenazas; oía el zumbido, el débil grito de las ánimas, que, inútilmente, luchaban por librarse.

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Comentarios5

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    Albin Lainez es como leer un sueño, es placentero oníricamente
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    Adolfo Cano Parece un cuento y no un poema... pueden decirme cual es la diferencia?
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    Carmen Ubeda Ferrer Me ha gustado, lo encuentro muy original.
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    Rafael Merida Cruz-Lascano Hermosas letras. Felicitaciones.

    Rafael.
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    felipe gonzalez mer Los recuerdos de la infancia fantasiosos
    nos dejaron huella,
    pero el ayer fue hermoso
    y no siempre recordamos la mas bella...
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