Luis Alberto de Cuenca

ALICIA LIDDELL ABANDONA EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

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Un pastel en los labios, un olvido
con nata en la memoria de la frente.
De chocolate y oro la pendiente
del seno, las ardillas del vestido.

La bizarra silueta de un bandido
en los ojos. La imagen balbuciente
del aquel primer amor, su negligente
porte de adolescente forajido.

Fresas y soledad en las mejillas,
celofán de los hombros, tulipanes
de brisa y risa y mar y tierna veda

de minúsculos tigres, o abubillas
al acecho de fieros gavilanes.
El cremoso susurro de la seda.

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Luis Alberto de Cuenca

Comentarios1

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    Esteban Passalacqua - Magistral, sobre todo para aquellos que conocemos más allá de las obras de Lewis Carroll. ¡Sublime!
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