Jaime Gil de Biedma

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                                                  Eti, Etinini



Habitaba un país delimitado
por la cercana costa de la muerte
y el jardín de la infancia, que ella nunca olvidó.

Otro mundo más cándido era el suyo.
Misterioso, por simple,
como un reloj de sol.

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Jaime Gil de Biedma