Carmen Conde Abellán

AMANTE

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Es igual que reír dentro de una campana:
sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles.
Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo
y yo te transparento: soy tú para la vida.

No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya
esta mortal ausencia que se duerme en mi boca,
cuando clama la voz en desiertos de llanto.

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas,
y el amor se consuela prodigando su alma.
Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos,
y la tierra es de flor y en la flor hay un cielo.

Solamente tú y yo (una mujer al fondo
de ese cristal sin brillo que es campana caliente),
vamos considerando que la vida..., la vida
puede ser el amor, cuando el amor embriaga;
es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;
es, segura, la luz, porque tenemos ojos.

Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres
de desear y ser mucho más que la vida...?
No. Ya lo sé. Todo es algo que supe
y por ello, por ti, permanezco en el Mundo.

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Carmen Conde Abellán

Comentarios5

  • cata_funny14@hotmail.com *0*
    es exactamente lo ke io siento
    solo ke udt lo escribe mil veces mejor
    de lo ke io puedo decir
  •  
    Adolfo Cano incomprensible
  •  
    Edwin Gaona Muy bueno, tiene una realidad muy acertada. Felicitaciones
  •  
    felipe gonzalez mer Bello poema.
    El amor,
    fuente radioactiva,
    que aunque deje dolor
    siempre estará viva...
  •  
    Josue98 Simplemente hermoso.
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