Comentarios recibidos en los poemas de Elías Iguini
La casa de la muerte
Antonio Portillo Spínola dijo:
Elías, tu poema tiene algo de conjuro y algo de duelo. Empieza con un gesto mínimo, cortar un árbol, y a partir de ahí todo se desordena: la tierra sagrada se vuelve pantano, los zorzales se quedan sin ramas, el frío entra por un agujero en el cristal. Me gusta cómo una sola herida en el paisaje acaba contaminando la casa entera.
Ese estribillo, \"Esta es la casa de la muerte\", funciona como una campana que vuelve una y otra vez, cada vez más grave. Y hay una crudeza que me parece muy honesta. Los ratones sin cabeza delante de la puerta, el panal roto con un palo, las mantis que fueron reinas. No hay adorno, hay una verdad doméstica y algo salvaje, la de los patios traseros donde enterramos a los que quisimos.
Pero lo que de verdad me ha quedado dentro es el último verso: \"El árbol crece lento...\". Después de tanta muerte, esos puntos suspensivos abren una rendija de vida. Nada se arregla deprisa, pero algo vuelve a empezar. La casa sigue llamándose como se llama, y aun así en el patio ya hay raíces nuevas.
Un poema oscuro que termina, sin hacer ruido, mirando hacia la luz.
Un abrazo.
Antonio
1 de noviembre de 2026 a las 08:57
Antonio Portillo Spínola dijo:
Elías, tu poema tiene algo de conjuro y algo de duelo. Empieza con un gesto mínimo, cortar un árbol, y a partir de ahí todo se desordena: la tierra sagrada se vuelve pantano, los zorzales se quedan sin ramas, el frío entra por un agujero en el cristal. Me gusta cómo una sola herida en el paisaje acaba contaminando la casa entera.
Ese estribillo, \"Esta es la casa de la muerte\", funciona como una campana que vuelve una y otra vez, cada vez más grave. Y hay una crudeza que me parece muy honesta. Los ratones sin cabeza delante de la puerta, el panal roto con un palo, las mantis que fueron reinas. No hay adorno, hay una verdad doméstica y algo salvaje, la de los patios traseros donde enterramos a los que quisimos.
Pero lo que de verdad me ha quedado dentro es el último verso: \"El árbol crece lento...\". Después de tanta muerte, esos puntos suspensivos abren una rendija de vida. Nada se arregla deprisa, pero algo vuelve a empezar. La casa sigue llamándose como se llama, y aun así en el patio ya hay raíces nuevas.
Un poema oscuro que termina, sin hacer ruido, mirando hacia la luz.
Un abrazo.
Antonio
1 de noviembre de 2026 a las 08:57
Rosas negras
Daniel Omar Cignacco dijo:
Muy bello poema y te invito sin compromiso a leer el mío completo en mi blog o un extracto en el portal.
https://danielomarcignacco.blogspot.com/2026/10/el-tejido-del-nombre.html
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-849059
30 de octubre de 2026 a las 10:45
Daniel Omar Cignacco dijo:
Muy bello poema y te invito sin compromiso a leer el mío completo en mi blog o un extracto en el portal.
https://danielomarcignacco.blogspot.com/2026/10/el-tejido-del-nombre.html
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-849059
30 de octubre de 2026 a las 10:45
EL ELEGIDO
EmilianoDR dijo:
Gracias poeta.
Yo le elijo su arte.
Me ha gustado mucho su estilo.
Saludos cordiales.
26 de septiembre de 2026 a las 20:50
EmilianoDR dijo:
Gracias poeta.
Yo le elijo su arte.
Me ha gustado mucho su estilo.
Saludos cordiales.
26 de septiembre de 2026 a las 20:50
TORMENTA
Santiago Medina dijo:
La purificación y la salvación. Durisimo.
23 de septiembre de 2026 a las 15:12
Santiago Medina dijo:
La purificación y la salvación. Durisimo.
23 de septiembre de 2026 a las 15:12
