Comentarios recibidos en los poemas de unspekable
Arrepentimiento
El Hombre de la Rosa dijo:
Genial y hermoso tu gran versar estimado poeta y amigo
Saludos de amistad desde España
El Hombre de la Rosa
29 de enero de 2026 a las 04:36
El Hombre de la Rosa dijo:
Genial y hermoso tu gran versar estimado poeta y amigo
Saludos de amistad desde España
El Hombre de la Rosa
29 de enero de 2026 a las 04:36
Miedo
Aqua Marina dijo:
Pensar en que todo es un proceso, no hay prisa, calma, respira y anda paso a paso...piensa que todo pasará, que lo que hoy duele mañana será un recuerdo que te hizo fuerte para no sucumbir. De las heridas quedan hermosas cicatrices que orgullosas se llevan... Un abrazo!
29 de enero de 2026 a las 01:10
Aqua Marina dijo:
Pensar en que todo es un proceso, no hay prisa, calma, respira y anda paso a paso...piensa que todo pasará, que lo que hoy duele mañana será un recuerdo que te hizo fuerte para no sucumbir. De las heridas quedan hermosas cicatrices que orgullosas se llevan... Un abrazo!
29 de enero de 2026 a las 01:10
Miedo
La Hechicera de las Letras dijo:
Esto no es fragmentación estética; es frase cortada. Verso breve no equivale a intensidad. Los cortes no tensan el sentido, lo interrumpen. La disposición gráfica simula respiración ansiosa, pero el ritmo es lineal, casi mecánico: el poema avanza como quien repite el mismo paso dentro de un cuarto cerrado.
Hay verdad humana, sí. Pero aún no transmutada en experiencia estética de mayor densidad: es testimonio intenso, pero aún no forjado en arte plenamente consciente.
El mensaje, en cambio, es más agudo de lo que aparenta. No hay miedo al mundo, sino a fallar dentro de él. “No puedo equivocarme” es la clave: identidad sostenida por autoexigencia extrema. No se huye de un peligro externo, sino de la posibilidad de no ser suficiente. La cuerda floja no está en el suelo, está en la mente que convirtió la existencia en evaluación permanente.
Aquí el miedo no es emoción: es estructura. No es un monstruo externo, sino una defensa que se salió de control. Alguna vez protegió; ahora gobierna. Instaló una ley tiránica: fallar equivale a no valer. Bajo esa norma, cualquier paso pesa como sentencia. Vivir se reduce a administrar la caída.
El conflicto no está en el mundo, sino en esa creencia rígida. Separar identidad de resultado es la única fisura posible. El error hiere el orgullo, no destruye el ser. Cuando esa verdad se integra, el miedo pierde su trono y vuelve a ser señal, no amo.
La Hechicera de las Letras.
28 de enero de 2026 a las 22:52
La Hechicera de las Letras dijo:
Esto no es fragmentación estética; es frase cortada. Verso breve no equivale a intensidad. Los cortes no tensan el sentido, lo interrumpen. La disposición gráfica simula respiración ansiosa, pero el ritmo es lineal, casi mecánico: el poema avanza como quien repite el mismo paso dentro de un cuarto cerrado.
Hay verdad humana, sí. Pero aún no transmutada en experiencia estética de mayor densidad: es testimonio intenso, pero aún no forjado en arte plenamente consciente.
El mensaje, en cambio, es más agudo de lo que aparenta. No hay miedo al mundo, sino a fallar dentro de él. “No puedo equivocarme” es la clave: identidad sostenida por autoexigencia extrema. No se huye de un peligro externo, sino de la posibilidad de no ser suficiente. La cuerda floja no está en el suelo, está en la mente que convirtió la existencia en evaluación permanente.
Aquí el miedo no es emoción: es estructura. No es un monstruo externo, sino una defensa que se salió de control. Alguna vez protegió; ahora gobierna. Instaló una ley tiránica: fallar equivale a no valer. Bajo esa norma, cualquier paso pesa como sentencia. Vivir se reduce a administrar la caída.
El conflicto no está en el mundo, sino en esa creencia rígida. Separar identidad de resultado es la única fisura posible. El error hiere el orgullo, no destruye el ser. Cuando esa verdad se integra, el miedo pierde su trono y vuelve a ser señal, no amo.
La Hechicera de las Letras.
28 de enero de 2026 a las 22:52
