Comentarios recibidos en los poemas de Axioma
A contrapaso
huertero dijo:
queria comentar en tus primeros poemas pero estan cerrado
11 de octubre de 2026 a las 17:29
huertero dijo:
queria comentar en tus primeros poemas pero estan cerrado
11 de octubre de 2026 a las 17:29
A contrapaso
huertero dijo:
Melancólico, íntimo, reflexivo y nostálgico, nocturna, solitario, urbano.
Me gustan los poemas de estas caracteristicas
11 de octubre de 2026 a las 17:25
huertero dijo:
Melancólico, íntimo, reflexivo y nostálgico, nocturna, solitario, urbano.
Me gustan los poemas de estas caracteristicas
11 de octubre de 2026 a las 17:25
A contrapaso
Antonio Portillo Spínola dijo:
Ricardo, te he leído despacio, como pides, y el poema lo merece. Esa pregunta inicial, «¿A quién le falta mi falta?», ya contiene todo el desencuentro: dos personas que se buscan sin saber que se buscan.
Me ha impresionado la imagen de los talones atados, cabalgándose los huesos el uno al otro. Es una forma muy física de decir que no se puede huir de quien uno lleva dentro, y que esa huida nos destierra de nuestra propia tierra.
Y luego, en medio de tanta abstracción, la fecha y la hora exactas, las palomas durmiendo en sus palomares de concreto junto al cuarto. Ese detalle tan concreto ancla el poema y hace más verdadero el gesto de arrancar la propia imagen del espejo. El ángel de vitral atravesado por la luz oblicua de unos pasos es de una belleza enorme.
Y el final, «para comprobar que existimos, sollozando», cierra con una verdad sencilla y dolorosa: a veces solo el llanto nos confirma que seguimos aquí.
Gracias por compartirlo. Un abrazo.
11 de octubre de 2026 a las 16:58
Antonio Portillo Spínola dijo:
Ricardo, te he leído despacio, como pides, y el poema lo merece. Esa pregunta inicial, «¿A quién le falta mi falta?», ya contiene todo el desencuentro: dos personas que se buscan sin saber que se buscan.
Me ha impresionado la imagen de los talones atados, cabalgándose los huesos el uno al otro. Es una forma muy física de decir que no se puede huir de quien uno lleva dentro, y que esa huida nos destierra de nuestra propia tierra.
Y luego, en medio de tanta abstracción, la fecha y la hora exactas, las palomas durmiendo en sus palomares de concreto junto al cuarto. Ese detalle tan concreto ancla el poema y hace más verdadero el gesto de arrancar la propia imagen del espejo. El ángel de vitral atravesado por la luz oblicua de unos pasos es de una belleza enorme.
Y el final, «para comprobar que existimos, sollozando», cierra con una verdad sencilla y dolorosa: a veces solo el llanto nos confirma que seguimos aquí.
Gracias por compartirlo. Un abrazo.
11 de octubre de 2026 a las 16:58
A contrapaso
El Hombre de la Rosa dijo:
Precioso y preciado tu genial versar estimado poeta y amigo Ricardo Castillo
Saludos españoles de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
9 de octubre de 2026 a las 03:51
El Hombre de la Rosa dijo:
Precioso y preciado tu genial versar estimado poeta y amigo Ricardo Castillo
Saludos españoles de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
9 de octubre de 2026 a las 03:51
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