Pronombres reflexivos

El viernes ha llegado y, para despedir la semana y al mes de febrero, Poemas del Alma ha optado por presentar, en sus ya clásicos talleres, los conceptos de pronombres reflexivos y oraciones yuxtapuestas.

En este primer artículo del día de la fecha, como podrán apreciar a través del título, vamos a centrar la información en esas palabras que carecen de referente fijo cuya finalidad es la de funcionar como núcleo sintáctico de un sintagma determinante y poseen numerosas clasificaciones de acuerdo a sus características.

Antes de comenzar a explicar en qué consiste la noción de pronombre reflexivo, es importante aclarar que, en realidad, desde un punto de vista técnico esta clase de términos no son pronombres sino anáforas ya que, a diferencia de los pronombres tradicionales, éstos requieren un antecedente en el dominio sintáctico local.

Ahora bien, la teoría indica que un pronombre reflexivo es aquella palabra que sirve para reflejar la acción verbal hacia el sujeto. Por lo tanto, estos términos se utilizan en una oración para dejar evidencia de que quien realiza la acción es el mismo que el que la recibe.

En la práctica, esta definición se traduce en un listado donde figuran los vocablos “me”, “te”, “se”, “nos” y “os” que, a continuación, serán incluídos en diferentes oraciones como muestra de la aplicación de este tipo de pronombres.

“Sandra se tiñe el pelo”
“Me tengo que vestir rápido”
“Pedro se quiere a sí mismo”
“Tú te engañas”
“Nosotros nos amamos”
“Él se mira al espejo”
“Yo me afeito todas las mañanas”



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