¿Estás buscando ayuda para sacar adelante tu escritura? Te dejamos algunos consejos para resolver algunos problemas frecuentes.

Una de las inquietudes más frecuentes que tienen las personas que se apuntan a mi clínica de escritura es acerca de la imposibilidad de terminar un libro. ¿Por qué sucede con tanta frecuencia que comenzamos los proyectos con entusiasmo pero no somos capaces de acabarlos? En este artículo profundizaremos en las trabas más comunes en el proceso de escritura y trataremos de encontrar soluciones prácticas para afrontarlas. Si te está ocurriendo que no consigues avanzar en ese proyecto de escritura, quizás este 2026 las cosas cambien y finalmente des el paso definitivo para convertirte en el escritor o la escritora que siempre has soñado ser.
Problemas frecuentes en el proceso de escritura
La escritura no sólo consiste en tener algo para decir sino en entender cómo decirlo, cuál es la forma y el lenguaje que el texto pide. Existen muchas máximas que pueden funcionar a la hora de trabajar en un proyecto. Los consejos más repetidos sobre escritura, tales como “escribe todos los días”, “encuentra tu voz”, “muestra, no cuentes” podrían convertirse en fórmulas vacías si no consigues convertir la escritura en una necesidad y por mucho tiempo que le dediques no avanzas en el empeño de tu proyecto. Además, en el proceso suelen surgir problemas que podrían entorpecer y poner en verdadero peligro el progreso de un proyecto de escritura.
Entre los problemas más frecuentes, que amenazan con echar abajo muchas horas de trabajo y entusiasmo, el más difícil de solucionar es la ambición. Muchas veces nos sentamos a escribir algo y empiezan a surgir nuevos temas y cosas que queremos tratar y nos obsesionamos con meterlas todas en el mismo texto. La acumulación excesiva de sentido puede desarmar completamente nuestro proyecto porque de pronto nos descubrimos trabajando con un texto denso y demasiado explicativo y ya no sabemos cómo salir de ese embrollo. Encontrar la claridad y la parcialidad es seguramente uno de los trabajos más importantes de la escritura.
Otra dificultad que podría entorpecer el proceso de escritura es proponerse plazos imposibles de cumplir. A veces los textos se resisten a salir y necesitamos tiempo para entender la forma, el tono, el punto de vista antes de poner la primera palabra. Un buen escritor valora esta necesidad de calma y atención y no desespera. A veces, la desesperación nos lleva a abandonar proyectos que sólo necesitaban algo más de tiempo, un oído atento, una actitud paciente.
Finalmente, el ritmo es otro de los aspectos que podrían trabar tu escritura. Cuando no conseguimos que nuestro texto tenga movimiento y notamos que la uniformidad rítmica termina aplanando el sentido y la lectura se vuelve monótona, cuando las frases avanzan del mismo modo y de pronto parece como si todas las frases pudieran intercambiarse sin que se modifique la musicalidad del texto, estamos ante un problema de este tipo. Es sumamente importante que entendamos que el ritmo es un aspecto fundamental del texto, tanto como los aspectos temáticos.

La atención es mejor compañera que la inspiración
3 ideas prácticas para sacar adelante tu proyecto de escritura
Tener problemas en la escritura no significa haber fracasado. Es importante que practiquemos la atención y la paciencia y que nos preparemos para dedicarle tiempo y cuidado a nuestro texto. Aquí van algunas ideas que podrían ayudarte a resolver estos problemas y terminar ese libro que tienes entre manos. Son pequeñas decisiones las que cambian nuestro mundo, y en la escritura también son pequeñas las decisiones que pueden conducir al éxito.
- 1. La primera decisión
Para que un proyecto de escritura prospere es importante comenzar por el principio, es decir, por el punto de vista. La mirada es lo más importante de cualquier texto y lo que te permitirá avanzar en él. Antes de pensar cómo escribir es importante saber desde dónde lo vamos a hacer, quién mira, qué, de qué manera. Esta primera decisión es de estilo pero es también ética, emocional y perceptiva, y te va a ayudar a entender por qué es importante que escribas ese texto y de qué manera se va a abrir camino ese texto en el mundo.
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2. Reescribir no es corregir
Muchas personas creen que lo más importante es escribir y, lo segundo, leer y pulir frases. No necesariamente. La reescritura es el segundo paso de todo manuscrito. Y reescribir no es pulir sino volver a pensar. Esto significa, acercarse al texto y preguntarnos sobre las decisiones que tomamos en ese primer manuscrito, justificarlas o cuestionarlas y entender así qué sobra, qué falta, qué hay que mejorar. Reescribir es, muchas veces (la mayoría de ellas) atreverse a desmontar todo lo que tenemos, y que creíamos terminado, para empezar de nuevo. Esta segunda idea: interrogar las decisiones, puede ayudarte a entender por qué no funciona tu texto y encontrar el camino para sacarlo adelante.
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3. La atención es mejor compañera que la inspiración
Aunque la inspiración tiene una gran publicidad, en la escritura son la atención y el trabajo los únicos que pueden ayudarnos a terminar con éxito un proyecto. La buena noticia es que son dos cosas que se pueden conseguir con esfuerzo y dedicación, mientras que la inspiración viene cuando se le ocurre, no puede forzarse, y es algo que no podemos controlar. Para construir un oficio, por tanto, necesitamos centrarnos en aquellas cosas que sí podemos controlar, es decir, el trabajo. En la escritura practicar la atención es aprender a observar el entorno, escuchar el lenguaje del mundo y la voz propia, y escribir a partir de ahí.
Sin duda, el oficio de la escritura es uno de los más hermosos pero también exige ciertos sacrificios y una actitud siempre dispuesta a cambiar de decisiones para encauzar el proyecto. Para terminar te cuento que si estás buscando a alguien que te acompañe en la profundización de los aspectos más importantes de la escritura —la mirada, el ritmo, el punto de vista, la reescritura— me encantaría ser esa persona. No dudes en contactarme a través del formulario de contacto de Poemas del alma.

Reescribir es volver a pensar

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