Construcciones pasivas

¿Recuerdan el contenido del artículo publicado días atrás sobre las oraciones pasivas? Pues bien: esa información hacía referencia al grupo de enunciados construídos por un mecanismo de voz, es decir, un elemento que permite apreciar qué tipo de vínculo existe entre el predicado y los participantes de la acción expresada por el verbo.

De esta forma, así como la voz activa indica que el sujeto del predicado verbal es quien participa de forma activa en el proceso, las construcciones pasivas se caracterizan por señalar que el predicado verbal admite como sujeto al participante pasivo. Gracias a estas particularidades, el hablante puede recurrir a la voz pasiva para transformar uno de los complementos del verbo en un sujeto gramatical, marco en el cual el sujeto activo pasa a convertirse en agente.

Este tipo de construcciones se dividen en tres categorías: una léxica (donde el verbo carece de marcas y expresa un evento que implica la presencia de un agente causante pero cuyo sujeto gramatical corresponde al paciente), otra sintética y una analítica.

En inglés y castellano, por ejemplo, la voz pasiva se construye a partir de construcciones perifrásticas, mientras que idiomas como el griego o el latín poseen morfemas específicos para este tipo de voz.

Por otra parte, se puede decir que la lengua española, además de aceptar la forma pasiva analítica “ser + participio”, construye la voz pasiva a través de una construcción refleja que sólo es posible en tercera persona.

“La canción ha sido interpretada por Juan”, “El café fue tomado por Candela”, “Esa película ha sido rodada en Buenos Aires”, “El llamado ha sido efectuado por tu hermano”, “La torta ha sido preparada por Sabrina”, “La exposición ha sido inaugurada en Costa Rica” y “La noticia ha sido publicada por aquel diario” son algunos ejemplos de construcciones pasivas.



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