Algunos extranjerismos que son tendencia y podríamos evitar

Artículo en el que te damos algunos consejos sobre extranjerismos que puedes evitar y otras palabras que no siempre usamos correctamente.

 
 

Hoy toca un nuevo artículo sobre lenguaje. Esperamos que te guste.

Te invito a pasarte por la Web del Español Urgente, donde hacen pie estos artículos, y también a visitar nuestra sección Taller Literario, donde podrás encontrar una gran variedad de artículos sobre gramática y ortografía española.
 
 

Cuidado con sustantivos femeninos que comienzan con «a» tónica

Algunas palabras implican ciertas dificultades en el lenguaje debido a concepciones erróneas con su género y con los géneros de los artículos: porque tenemos muy metido en la cabeza que el «la» es femenino y el «el» es masculino, algo que no necesariamente es así; porque el artículo «el» también puede usarse en femenino o con un género neutro, ya que no tenemos un tercer artículo para aquellas palabras que no tienen género, que las hay, aunque muchos se resistan a creerlo.

El sustantivo «área», por ejemplo, es femenino; sin embargo, para evitar la cacofonía que sería decir «la área», se articula con «el». Esto no significa que cambie de género el sustantivo, sino que estamos usando este artículo ejerciendo como femenino. De este modo, si queremos acompañar el sustantivo por un adjetivo, éste debe ir en femenino. Asimismo, si el adjetivo se escribe entre el sustantivo el artículo, éste cambia a «la». En los siguientes ejemplos podrás verlo con absoluta claridad.

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Pasemos ahora a otro tema, ¿cómo deben escribirse los nombres de las enfermedades? Vamos a repasar este tema, en estos tiempos que corren y que nos familiarizamos con algunas de ellas lamentablemente.

Los nombres de las enfermedades deben tratarse como sustantivos comunes, por lo que, según la ortografía académica, deben escribirse en minúscula. La excepción a esta regla son aquellos nombres que llevan incorporado un nombre propio, como ocurre con aquellas enfermedades que se denominan con el apellido de el científico o la científica que las haya descubierto.

Si tomamos como ejemplo «hepatitis C», debemos tener presente que no debe escribirse en mayúscula el nombre, pero sí la C, que sirve para identificar el tipo de hepatitis y aparece en mayúscula en el Diccionario de la Real Academia de Medicina. Asimismo, no debemos entrecomillarla ni escribirla en cursiva.

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Instagram y algunos extranjerismos

Cambiando totalmente de tema vamos a aclarar algunas palabras y frases relacionadas con las redes sociales y su correcta escritura.

Si queremos referirnos a las personas que tienen prestigio y presencia en un determinado ámbito podemos decantarnos por el término «influente», presente ya en el diccionario de nuestra lengua de 1803. Un influente es alguien con la capacidad para influir positivamente en el comportamiento de aquellos que se le acercan. El anglicismo «influencer», tan utilizado en esta época para referirse a aquellas personas que desde sus cuentas virtuales consiguen llamar la atención e inspirar a sus seguidores, es por tanto, innecesario.

Para referirnos a las publicaciones que se encuentran activas durante 24hs en Instagram o Facebook, podemos utilizar los términos «historia»/»historias» en lugar de los anglicismos «story»/»stories», puesto que el sentido se entiende perfectamente sin necesidad de caer en usos incorrectos de nuestra lengua. Al mismo tiempo, para invitar en nuestras publicaciones a cliquear en el enlace de nuestra biografía, la forma acortada «bío» debe ir acentuada al tratarse de una bisílaba ortográfica.

Otros conceptos que tienen su equivalente en español, que nos permite evitar la deformación de nuestra comunicación son «me gusta» (en lugar de «like»), «seguidores» (en lugar de «followers») y «vídeo en directo» (en lugar de «direct»). Por alguna razón hay una preferencia de los hablantes en el uso de palabras extranjeras como si fueran propias, lo que nos hace pensar que no nos escuchamos.

Si por lo menos las pronunciáramos correctamente, la cosa podría ser un poquito más aceptable, pero el uso de anglicismos en español presenta una deformación tanto de nuestro idioma como del idioma de origen de las palabras, creando un sublenguaje que no es muy agradable al oído y a la vista. Así que, ¿por qué no nos esforzamos un poco más por escoger correctamente nuestras palabras y comunicarnos de una forma más limpia?



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