Muere Lilia Esteban, la viuda de Alejo Carpentier

La viuda y albacea del escritor cubano Alejo Carpentier, Lilia Esteban Hierro, falleció en La Habana a los 95 años de edad. La muerte se produjo a causa de la metástasis de una neoplasia, según informaron los medios cubanos.

Alejo CarpentierEsteban fue la segunda esposa de Carpentier, quien anteriormente estuvo casado sólo un mes con la francesa Eva Frejaville. La boda entre Esteban y el escritor se concretó en 1941 en Santa María del Rosario, en las afueras de la capital cubana. Luego la pareja se instaló en el barrio habanero de El Vedado.

Esteban fue presidenta de la Fundación Alejo Carpentier desde su misma creación, acontecida el 15 de octubre de 1993. A través de dicha institución mantenía vigente el legado del célebre novelista, pero también ayudaba a la difusión de las obras de nuevos autores.

La Fundación, ubicada en una histórica casa de la calle Empedrado en La Habana Vieja, otorga becas de creación y entrega un premio literario anual para escritores cubanos. Gran parte de sus acciones son financiadas con el dinero proveniente de los derechos de autor de Carpentier.

Esteban, por otra parte, también trabajó junto al Instituto Cubano del Libro, la Editorial Letras Cubanas y otras entidades culturales para difundir la obra de su marido.

El historiador Eusebio Leal la describió como una mujer que conservó la memoria viva de Carpentier “en el fuego de su mirada y en su palabra”. Lilia Esteban también fue una importante defensora del régimen socialista y de la figura de Fidel Castro, a quien supo definir como “el más grande cubano de nuestra época”.

De acuerdo a su propia voluntad, los restos de Esteban fueron cremados y sus cenizas trasladadas al panteón familiar de la Necrópolis de Colón, donde también reposa el autor de “Viaje a la semilla”.

Carpentier, nacido el 26 de diciembre de 1904 en La Habana (aunque hay quienes afirman que su lugar de nacimiento fue Suiza), estudió teoría de la música y arquitectura. También trabajó como periodista y ocupó varios cargos públicos tras el triunfo de la Revolución Cubana.

Entre sus principales obras se destacan “¡Écue-Yamba-O!”, “El acoso”, “Los advertidos”, “Semejante la noche”, “Guerra del tiempo” y “La consagración de la primavera”. El Premio Cervantes en 1977 y el Premio Médici en 1979 fueron algunos de los reconocimientos que recibió a lo largo de su vida.



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