Genaro A. Cancino

Del Suicidio: Canto III

 

Del acompañante taciturno

y su fervoroso culto

 

Más si curar quieres tu corazón

del amor y sus resentimientos,

entonces muere, querida, muere

Thomas Lovell Beddoes

 

 

Tú, que me acompañas

a través de las puertas del olvido.

Perdona la inocencia de mi mano,

perdona la inocencia del espino

que no supo atravesar

los caudales donde desboca el río

que otros llaman: “Vida”

Comentarios2

  • Genevieve_Moon

    Tú, que me acompañas
    a través de las puertas del olvido.
    Perdona la inocencia de mi mano,
    perdona la inocencia del espino
    que no supo atravesar
    los caudales donde desboca el río
    que otros llaman: “Vida”…...
    Genial, concreto y conciso, estupendo amigo, buen poema...
    Un abrazo...

    • Genaro A. Cancino

      Muchísimas gracias.
      ¡Un beso!

    • Nuria Madrigal

      Hmm G, seguire mas tu poesía, me parece interesante, directa, concreta sin adornitos que distraigan al lector .
      Abrazos

      • Genaro A. Cancino

        Bien dicen que el verdadero suicida es el que lo hace y no alardea que lo hará.

        Si mis letras querían suicidarse, eso les dí. Tenía que ser directo y al grano. ¡Gracias por pasarte por mi abismo nuevamente!
        G.

        • Nuria Madrigal

          Es cierto el que decide suicidarse, muy pocas veces hace alarde o notifica con previo aviso, una vez tomada la decisión no hay marcha atrás.
          N.

        • Hay 1 comentario más



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