Mientras el dulce membrillo borbotea,
mi alma negra y amarga se endulza.
Revolotea fúnebremente la mariposa,
frágil y bella, apaga su colorido vuelo.
El tiempo se detiene entre los aromas,
la tarde languidece tras los cristales.
Hay dulzuras que nacen de las sombras
y tristezas que no conocen finales.
La cuchara remueve lentamente
los restos de una amarga melancolía.
Quizá mañana, cuando todo enfríe,
encuentre en su dulzor algo de alegría.
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Autor:
JuanmaBnd (
Online) - Publicado: 8 de noviembre de 2026 a las 05:28
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2

Online)
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